domingo, 18 de enero de 2009

Elogio del ordenador


Miércoles, 07-01-09
Prosiguen, adecuadamente raudas, las obras del Templo de la Sagrada Familia, aunque no se dice cuando más o menos terminarán. ¿Se realizará el gran plano inclinado sobre la calle de Provenza, donde Gaudí proyectó la entrada principal, lo que acarrearía la demolición de toda una manzana de casas? Vaya problema. Por de pronto, la gran puerta de esa entrada -obra de Josep María Subirachs, con lo cual nuestro escultor acaba su trabajo en el templo- ya se está fundiendo en bronce. Contendrá el texto del Padrenuestro en la personal, bellísima caligrafía del artísta.
Y continúan, pues, las obras del interior, la nave central... Todo merced a un andamiaje metálico que contrasta con el de madera que inició la gran fábrica gaudiana. Casi parece imposible que sólo con la madera se pudieran afianzar obras como ésta y las de tantas que precedieron en la arquitectura religiosa, sobre todo desde el medievo.
Sorprende todavía ver las fotografías de los inicios del templo. Primeros bloques entre bastidores de madera... Y sorprende compararlas con los andamiajes metálicos, con las altísimas grúas. Qué perfección la de los cálculos del arquitecto, y la de los obreros. Qué contraste con los modernos medios, estos que permiten y con rapidez lo que seguramente apenas se podría lograr, o no se podría lograr, sin la ayuda del ordenador. Y piense en tanta osadía arquitectónica como se están realizando en diversas partes del mundo. Atrevimiento máxime en altura que en ocasiones redunda en belleza, en formas nuevas que poco tienen que ver con la arquitectura digamos convencional, sobre todo con la relativa a las ciudades. Y todo esto, según me aseguran arquitectos, gracias al ordenador. Ese artefacto que ha desterrado métodos de ayer y casi de hoy, y que permite formas que sin el cual resultarían poco menos que imposibles, o por lo menos de realización muchísimo más lenta.
Lo pregunté a propósito del llamado «Nido del pájaro» que albergó los Juegos Olímpicos de Pekín. Espléndida construcción que posiblemente formará parte de una Antología Mundial de la Arquitectura. El ordenador fue esencial para conseguirlo tanto en lo técnico como en lo estético, así como en la celeridad de se ejecución. Y sin duda igual sucede con otros edificios singulares como van modificando la «línea de horizonte» -perdón: del «skyline»- de muchos parajes, urbanos y de otra clase. En pocos años, el ordenador se ha vuelto imprescindible también para el arquitecto.
¿Qué fue del delineante de otros días? Si no se ha pasado a dominar el ordenador... El poder de tal artefacto se ha vuelto necesario incluso para quienes nunca nos hemos acercado a él, pero que sin duda experimentamos, a sabiendas o no, su proceder y ventajas. Yo soy de los arcaicos que no lo empleo ni tan sólo para escribir. Llegué tardé. A veces ironizó acerca de él, pero no dejo de reconocer su importancia que, «velis nolis», también en la vida de todos. Qué siempre sea para lo bueno.
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Este articulo del ABC sin autor, destaca varios temas acerca de la Sagrada Familia muy interesantes, por ejemplo se pregunta acerca de la fecha de terminación de las obras y opina sobre el cambio técnico que representa la informática para la arquitectura.
He corregido alguna errata donde dice "Que fue del delineante de otros días" en el original dice "Que fue del delincuente" Donde dice que la puerta se esta fundiendo en el articulo dice que se esta hundiendo.
Luis Gueilburt

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