martes, 29 de noviembre de 2011

Dr. Matabosch: "No interesa la beatificación de Gaudí"


Josep Maria Tarragona, Periodista Digital

“No interesa que Gaudí sea beatificado”. Así se expresaba el Dr. Antoni Matabosch, presidente honorario de la Fundació Joan Maragall, a la salida de la inauguración de la exposición “Gaudí” en el brazo de Carlomagno, en la plaza de San Pedro del Vaticano.
El Dr. Antoni Matabosch es el responsable de dicha exposición, que realiza la propuesta que hizo el cardenal Ravasi hace casi tres años a la fundación canónica Joan Maragall -destinada al diálogo fe-cultura en la Archidiócesis de Barcelona- de organizar en Roma un acontecimiento que presentara alguna dimensión cultural de la Iglesia en Catalunya.
“Siguiendo mi criterio –explicaba el Dr. Antoni Matabosch- hemos excluido de la exposición cualquier referencia a una hipotética beatificación de Gaudí, que no interesa”. En efecto: en la exposición, los actos académicos paralelos, el material gráfico que se distribuye, los libros que se venden en el local y las conferencias de prensa, han sido rigurosamente excluidos cualquier referencia a la vida cristiana de Gaudí o a su beatificación y cualquier miembro de la Associació pro beatificació d’Antoni Gaudí.
El Dr. Antoni Matabosch estaba muy molesto porque algunos miembros de la Associació pro Beatificació se habían colado en el acto de inauguración. “Intentan utilizar la exposición –denunciaba- como plataforma para hacer avanzar y dar a conocer el proceso de beatificación de Gaudí. Es muy lamentable, como lo ha sido que en la rueda de prensa el Arzobispo de Barcelona sugiriera a los enfermos que encomendaran su curación a Gaudí, pidiendo un milagro.”
“Es alucinante –comentaba un periodista-. La Archidiócesis de Barcelona organiza una exposición sobre Gaudí en el corazón del Vaticano y excluye cualquier referencia a la ejemplar vida cristiana del arquitecto y a su proceso de beatificación, que está en curso en el mismo Vaticano. No entiendo nada; ¿qué razones tiene la Archidiócesis de Barcelona para boicotear el proceso de beatificación de Gaudí?” En este sentido, el Dr. Antoni Matabosch deploraba que la repercusión mediática del acto se le hubiera parcialmente escapado de las manos. A pesar de su extremado cuidado en que no sucediera, muchos medios de comunicación dedicaron parte de sus crónicas a la beatificación de Gaudí, a su ejemplaridad cristiana y a la extensión universal de su devoción privada.
También estaban sorprendidos algunos miembros de la Curia, sabedores de que personalmente a Benedicto XVI le haría especial ilusión beatificar a Gaudí. Al entrar en el brazo de Carlomagno, pensaban encontrarse una exposición sobre el cristiano ejemplar Gaudí, que avalase su proceso de beatificación; y en cambio se hallaron con una síntesis de sus trabajos artísticos. Les parecía una lástima que la Archidiócesis de Barcelona venga al Vaticano a abortar el proceso de beatificación de Gaudí.
Irritado porque los que pretendían utilizar la exposición “Gaudí” en el Vaticano para dar a conocer el proceso de beatificación habían conseguido algún resultado a través de los medios de comunicación, el Dr. Antoni Matabosch reiteraba: “No queremos la beatificación de Gaudí. Éste es mi criterio y no me convencerán de lo contrario.”
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Al César lo que es del César


Hasta el día de hoy jamás me había expresado públicamente sobre este tema, pero a partir de leer la nota de Josep Maria Tarragona y de los acontecimientos que vienen surgiendo acerca de la religiosidad y beatificación de Antoni Gaudí me creo en la obligación de hacer público mi pensamiento.


Hace más de treinta años que estudio la obra y por ende la vida del arquitecto, justamente desde el comienzo de la democracia española y de la reinstalación de la comunidad autónoma o de la nación de Catalunya, como prefiera el lector de esta nota. En estos años, se ha producido una evolución en el aspecto religioso, desde un estado absolutamente católico hacia un estado aconfesional, donde cada individuo tiene derecho a vivir su religiosidad con libre albedrío.


Pero como todo lo que ocurre con Gaudí y para Gaudí, la democracia y la libertad de expresión aun no ha llegado a su obra y a esta altura no sé si algún día llegará.

Parece ser que la religiosidad de Gaudí es un problema, ya sea por mucha o por poca.


Cuando empecé a estudiar su obra me interesaron sus pequeños trabajos, libres y lejanos de sus grandes proyectos casi faraónicos. He estudiado con detenimiento obras tan poco conocidas y desiertas de símbolos religiosos como el “Proyecto de alumbramiento de aguas en el valle de la riera de Caldas para aumentar el caudal de la mina de los señores irrigantes de Plegamans” en el que su única preocupación es el agua, y otras obras por el estilo, así como algunos detalles de los oficios artísticos, artesanales y constructivos del resto de sus obras.


Aun así jamás me preocupó el tema religioso y de simbología de la obra de Gaudí. A pesar de que considero que es un tema muy importante y que requiere un estudio específico, estos temas siempre los he dejado para los especialistas en la materia, los estudiosos de la liturgia o de la religión y sobre todo los teólogos.


He tenido la oportunidad de tener en mis manos parte de la biblioteca personal de Gaudí y me ha sorprendido no ver libros de arquitectura y sí libros de oraciones, plegarias o liturgia, pero hasta allí llegó mi interés. Lo que nunca faltó fue mi motivación por estudiar algún detalle desconocido para mí dentro de su arte o ciencia y dentro de su arquitectura y geometría.


Pero hoy en el año 2011 encuentro que todos los estudios que hemos realizado los especialistas en diferentes ámbitos han pasado a segundo orden, ya que la visión mediática de Gaudí está centrada fundamentalmente en la Sagrada Familia y en el proceso de beatificación. La visita del Papa para convertir el templo en Basílica Menor contribuyó a ello y las noticias sobre el interés de sus obras se marginó hasta llegar al extremo de llevar una exposición al Vaticano para mostrar como uno de los temas cardinales la espiritualidad de Gaudí. Un tema absolutamente conocido y aceptado por todos y cada uno de los que observamos con interés su vida y su obra, pero que a mi parecer no valida en modo alguno la obra de un artista.

A raíz de las declaraciones del presidente honorario de la Fundació Joan Maragall, Dr. Antoni Matabosch, mi planteo es si no deberíamos separar la vida religiosa de Gaudí, con todo lo que políticamente conlleva, de su obra artística y arquitectónica. Creo que si conseguimos ubicar correctamente cada parte de este todo que es Gaudí, estas facetas podrán ser analizadas sin caer en convencionalismos o prejuicios que nos ofusquen. De otra manera corremos el riesgo de perder parte de este patrimonio que sin ninguna duda es de todos, los cristianos, los agnósticos e incluso los ateos o miembros de otras comunidades religiosas pero amantes de la obra de Gaudí con mayúsculas.
Luis Gueilburt © 1 de Diciembre


domingo, 27 de noviembre de 2011

División vecinal ante la propuesta de cobrar entrada al parque Güell

Los vecinos del barrio de la Salut ven con buenos ojos el «control», pero los de El Coll discrepan

Trias estudia cómo cercar la zona monumental y hacer pagar un tasa específica a los turistas


HELENA LÓPEZ, El periodico
BARCELONA

Qué hacer para que el parque Güell siga siendo -o vuelva a ser, según los ojos más pesimistas, que muchos veces coinciden con los más conocedores del lugar- eso, un parque, es un tema recurrente que la Administración ha ido tratando de forma cíclica, sin encontrar jamás consenso, ni aún menos soluciones mágicas, ni siquiera mínimamente efectivas. Ahora ha llegado el turno de que el ya no tan nuevo gobierno encabezado por Xavier Trias intente ponerle el cascabel al gato en la racionalización de los usos del concurridísimo vergel de Gaudí, gato que ha demostrado ser de todo, menos dócil. La primera intención del actual equipo municipal es, según adelantó ayer L'Independent de Gràcia y confirmó la concejala Maite Fandos, limitar el acceso a la zona monumental y cobrar una entrada a los turistas, con el objetivo de «favorecer a los vecinos» y aumentar los ingresos del explotado equipamiento.

Una pareja de turistas se fotografía en uno de los bancos del parque Güell, ayer. JOAN PUIG

Como era de esperar, la idea anunciada por la concejala el miércoles en la segunda reunión de la mesa de trabajo organizada para rescatar el turístico jardín- se ha recibido de manera bien distinta por unos y otros. Mientras los vecinos del barrio de la Salut ven con buenos ojos que se apueste por un «control» del acceso a la zona monumental, los de El Coll-Vallarca consideran que el planteamiento de los nuevos dirigentes locales cae en los mismos errores que el anterior.

DISTINTAS ÓPTICAS / «El problema es que el ayuntamiento ve el cierre como la única manera de frenar la sobreexplotación. Nosotros, no», resume Salvador Barrau, presidente de la Associació de Veïns de El Coll y portavoz de la Coordinadora de Entidades del Parc Güell, plataforma ciudadana creada hace dos años que aglutina a todas las asociaciones de vecinos de los distintos barrios que rodean el frondoso parque.

Pese a formar parte de la misma coordinadora, la visión del conflicto de Gabriel Picart, presidente de los vecinos de La Salut, es bastante distinta, seguramente porque en la Salut es, de lejos, donde sufren con mayor dureza el impacto de la masificación del parque. «Es evidente que la situación actual es insostenible y que hace falta un control», apunta Picart, quien, eso sí, celebra como el que más que se haya descartado -parece que de forma definitiva- el cierre perimetral de todo el parque, uno de los puntos que contemplaba el polémico y ya defenestrado plan impulsado por Imma Mayol, rechazado en bloque por los vecinos.

MENOR AFECTACIÓN / Otro de los puntos de la nueva estrategia política en referencia al parque que en la Salut se considera de forma más positiva es el entierro del proyecto de construir un gran centro de interpretación del parque frente al mismo, en la calle de Olot, plan que suponía la expropiación de varias casas.

Barrau, en cambio, habla de forma mucho más crítica de los acontecimientos. Para empezar, ve totalmente inviable el cobro a turistas de la Unión Europea (UE), ya que existe jurisprudencia al respecto, algo en lo que le da la razón el propio concejal de Medio Ambiente, Joan Puigdollers. «Jurídicamente no es posible regular el acceso de los visitantes no residentes en Barcelona por medio de una entrada, ya que al ser de titularidad pública, si se impone un peaje a los turistas comunitarios, este también lo tendrían que pagar los barceloneses. La UE no permitiría la discriminación», afirmó ayer por la tarde Puigdollers a la agencia Efe, horas después de que Fandos confirmara la intención de aplicar dicha entrada. Para el titular de Medio Ambiente, la solución esencial y la «vía de futuro» para mejorar la financiación vinculada al turismo, «no viene de una tasa específica, sino de la aplicación de la Carta Municipal, que recoge que el consistorio obtenga ingresos de una parte del IVA minorista que se genera en la ciudad».

Así las cosas, parece que el estudio técnico que la concejala de Gràcia dijo ayer haber encargado a Habitat Urbano se resolverá pronto, como mínimo en el punto de la viabilidad del cobro selectivo. Fandos señaló, horas antes de que Puigdollers desautorizara sus intenciones, que la creación de una entrada para los no barceloneses al lugar podía ser una «necesaria fuente de ingresos para hacer frente al costoso mantenimiento del vergel».

La Federació d'Associacions de Veïns de Barcelona (FAVB) también descarta el difícilmente aplicable cobro selectivo de entrada, y defienden la implantación de la espinosa tasa turística como única forma de hacer frente al difícil asunto. El líder vecinal de El Coll critica a su vez con contundencia que la publicitada «mesa de trabajo» no es tal. «Más que una mesa de trabajo es una reunión informativa, donde nos cuentan sus intenciones», denuncia Barrau.

viernes, 25 de noviembre de 2011

Gaudí no siempre era perfecto

Imagen del retablo gótico a principios del siglo XX.





JOAN RIERA. RIERA.DIARIODEMALLORCA@EPI.ES

Perdón por la insistencia, pero el retablo gótico de la catedral –excelentemente restaurado– se merece un segundo artículo. Entre 1905 y 1909, Antonio Vives Escudero elaboró el capítulo correspondiente a Balears del Inventario de los monumentos artísticos de España. Se trata de cuatro tomos manuscritos ampliamente documentados y con profusión de fotografías y dibujos en los que el autor describe los elementos patrimoniales más relevantes de la isla y opina sobre su estado de conservación a principios del siglo XX. La reforma de Gaudí está en marcha cuando Vives llega a la catedral de Mallorca. El comisionado se fija en el retablo gótico, aunque no logra entender cuál era su estado original antes de que fuera desvirtuado en el siglo XVIII. Acompaña su trabajo con unas imágenes que nos permiten conocer cómo estaban colocadas las esculturas que Gaudí extrajo del retablo y reubicó en la capilla de la Trinidad y a cada lado del presbiterio. Vives recela de la metamorfosis que impulsa el arquitecto catalán: "Reforma que no sé si celebrarán los futuros arqueólogos, pero que los actuales no pueden menos que deplorar amargamente".Hoy se aplaude la reforma de Gaudí. Sin embargo, ni el reusense ni Picasso ni Goya alcanzan la perfección en todas y cada una de sus obras. En el caso de la catedral de Palma tenemos el ejemplo del esclata-sang. El tornavoz, cuya reconstrucción inicialmente provisional va camino de perpetuarse, es feo y achica la manificencia del púlpito renacentista esculpido por Juan de Salas. En el traslado del retablo gótico, Gaudí acertó al darle la visibilidad perdida cuando quedó ocultó tras el retablo barroco y al resaltar su valor ubicándolo sobre el portal del Mirador. Sin embargo, erró al dispersar las esculturas que completaban el conjunto gótico. Hoy Gaudí vende. Es el nombre que más turistas atrae a la catedral. Pero esta pieza del XV se merece recuperar el esplendor original en toda su dimensión. La imagen que acompaña este artículo muestra un retablo sucio y deteriorado, pero con las esculturas que le daban sentido.

viernes, 11 de noviembre de 2011

El Palau Güell no se puede ampliar porque la finca vecina está okupada

La ampliación permitiría habilitar una escalera de emergencia y aulas | En mayo de este año la obra de Gaudí volvió a abrirse al público totalmente renovado

La Vanguardia


Es una joya desconocida para muchos barceloneses que ignoran que este edificio es el único ejemplo de arquitectura doméstica que Gaudí completó y que no ha sufrido modificaciones esenciales por el paso del tiempo. El Palau Güell, en la calle Nou de la Rambla, abrió sus puertas completamente rehabilitado a mediados de mayo con la aspiración de abrirse a la ciudadanía y de ampliar sus instalaciones. La Diputación de Barcelona, propietaria del palacio, tiene un plan para dotar el monumento de unos servicios de los que ahora carece por cuestión de espacio: una escalera de emergencia, despachos para los trabajadores y un ascensor adaptado a minusválidos. Un proyecto que se ha frustrado temporalmente debido a la okupación de la finca vecina, donde tenían previsto construir todas estas instalaciones. El caso se encuentra en los juzgados a la espera de que se produzca el desalojo y que la Diputación pueda permutarlo con los propietarios de la finca okupada por otro inmueble de características similares en el Raval.
La directora del Palau Güell, Amparo Lasa, explica que la ampliación es necesaria para dar un buen servicio al visitante, sobre todo a los discapacitados físicos, que "ahora no pueden visitar todo el monumento". De momento, utilizan un pequeño ascensor que los conduce hasta la segunda planta y al desván en el que vivía el servicio doméstico. Además, contar con la finca vecina permitiría también liberar algunas dependencias que pertenecen al palacio y en las que ahora tienen ubicadas las oficinas. Precisamente, Lasa trabaja en el antiguo despacho que hace más de un centenar de años ocupaba el propietario de la casa, Eusebi Güell. Ella lo ve como un privilegio, al tiempo que reconoce que debería ser un lugar visitable para los turistas.

Por ello, mientras se ejecutaban las obras de rehabilitación del monumento, se empezó a negociar con los propietarios del número 7 de Nou de la Rambla un acuerdo para que a cambio de una permuta cediesen el edificio a la Diputación. De hecho, el proyecto ya está aprobado inicialmente por este organismo. El dueño aceptó estas condiciones y a partir de ese momento empezó a liberar las viviendas en las que vivían inquilinos. Pero la mala suerte quiso que cuando el edificio quedó libre fuera okupado por un grupo de unas diez personas. Los okupas han bautizado la finca como La Kasita de al Lado, en referencia al Palau, y sus habitantes califican su actividad de "espacio político, social y cultural en el Raval". Mientras los okupas desarrollan su actividad a través de cursos y reuniones semanales, la Diputación espera la llegada de una decisión judicial que permita desencallar sus planes de futuro.

La directora del monumento explica que cada vez son más los turistas que recorren el Palau. "Tenemos una media diaria de 900 visitantes y ahora empezamos a recibir a muchos chinos y rusos", dice Lasa. Por eso, considera vital ampliar el actual espacio para liberar estancias y poder ofrecer al visitante mayor seguridad y más servicios, como la creación de aulas para los colegios.

El edificio, que es propiedad de la Diputación desde 1945, fue declarado patrimonio mundial por la Unesco en 1984. Transitar por sus numerosas estancias ofrece una pequeña imagen de lo que debió de ser la vida de Eusebi Güell y su mujer, Isabel López –hija del marqués de Comillas–, que vivieron junto a sus diez hijos en este edificio del Raval, casi tocando a la Rambla. Alguno de los muebles que se conservan ayudan a hacerse una idea de esta forma de vida. De otros, en cambio, quedan fotografías. Entre los planes de Lasa, está el de habilitar una de las estancias para mostrar el mobiliario de la época.

En el Raval, los Güell organizaban conciertos y actos culturales para la sociedad civil del momento. Un espíritu musical que se ha querido conservar después de la costosa restauración en la que la Diputación ha invertido 9 millones de euros. De ahí que cada media hora el visitante pueda disfrutar de una pieza musical interpretada por un órgano que corona la pieza central del palacio. Pequeño pero situado a una vertiginosa altura, el órgano de nueva construcción es obra del maestro de Collbató Albert Blancafort.

La primera de las sorpresas con las que se encuentra el visitante es la singular puerta, que, según explica Lasa, indignó a muchos barceloneses de la época, que la calificaron de poco señorial. Una vez dentro, unas escalinatas conducen a distintos salones recubiertos de maderas nobles y piedra calcárea del Garraf, donde los Güell disponían de una cantera. Pero, sin duda, el espacio más singular es el salón central, cubierto por una impresionante cúpula y que incluso dispone de una pequeña capilla oculta por un doble portalón. De allí se accede a las numerosas habitaciones, cada una dispone de una pequeña chimenea. Estancias de lo más austeras, sin grandes lujos ornamentales, pero singulares por su disposición.

Lasa asegura, mientras relata la vida de la familia Güell, que algunos elementos como la chimenea de la "sala de confianza" fueron trasladados de otro palacio, propiedad de los López. Otras cuestiones son desconocidas para los responsables del palacio, como la disposición de los dormitorios del servicio, ubicados en la parte superior del inmueble, un enorme desván abovedado en el que se encontraba la cocina y que dispone en uno de sus extremos de un pequeño montacargas que servía para bajar la comida. Ahora este gran espacio acoge una muestra de la restauración del inmueble, dirigida por el arquitecto Antoni González. Otra de las estancias imprescindibles son las caballerizas, situadas en el sótano, donde predomina un enjambre de grandes columnas que sustentan el edificio.

Tras la muerte de Güell, en 1918, el palacio pasó a manos de su mujer y después a sus hijas María Luisa y Mercè. Esta última acabó donando el edificio a la Diputación en la década de los cuarenta. Lasa espera ahora poder llevar a cabo la última aspiración del Palau Güell, su ampliación

martes, 1 de noviembre de 2011

El retablo que Gaudí recuperó para la Catedral de Mallorca vuelve a brillar


  • Recuperan el retablo mayor gótico de la catedral concebido como habitáculo
  • Gaudí le recuperó su protagonismo al trasladarlo a la puerta del Mirador

Una gran estructura de madera y pan de oro a la que el descuido borró los colores. Catorce manos y siete meses de trabajo después, la obra recupera su estado original gracias a una colaboración entre la universidad y el Taller de Restauración del Obispado. Una joya única en Europa a la que Gaudí dio su apariencia actual y que mañana se presenta al público.

A varios metros de altura sobre el suelo y casi suspendido en el aire, se presenta hoy el retablo mayor gótico de la Seu. Su brillo deslumbrante y su riqueza ornamental hacen que parezca imposible pensar que un día fue engullido por el olvido. Ha sido ahora cuando una restauración, incluida en el plan de recuperación de las intervenciones que Gaudí realizó en la catedral en 1905, ha permitido descubrir una obra considerada como una pieza única en toda Europa.

TRB

TRB

Vista del resultado final del retablo tras la rehabilitación.

Su estructura simétrica le delata. Hubo un tiempo en que estas dos fachadas no fueron una. Fueron las caras de un retablo construido como una caja cuadrada y situado delante de la cátedra del obispo. Ése ha sido uno de los mayores descubrimientos que han visto la luz después de meses de trabajo de historiadores del arte, documentalistas y restauradores. "Estas dos fachadas formaron una caja cerrada con una bóveda, una tipología de retablo propia del gótico del Mediterráneo pero de la que ya apenas se conservan ejemplos", explica la Doctora en Historia del Arte y directora del equipo de investigación de la UIB participante en el proyecto, Mercè Gambús.

Durante la Corona de Aragón, la cátedra del obispo, fija y en piedra, obligó a la creación de unos retablos transparentes que permitieran la conexión visual entre el religioso y el coro. Una tendencia de la que aún se conservan restos en Manresa o la Seu dd’Urgell pero que en Palma, tras la rehabilitación, ha descubierto "una joya única en Europa".

Las capas de depósito acumuladas con el paso del tiempo llegaron a ocultar el dorado y la policromía de una obra con una riqueza inusual de materiales. "Todas las superficies están trabajadas, incluso las que no están a la vista, y eso se explica por esa necesidad de transparencia que había", apunta la directora del Taller de Restauración del Obispado (TRB), Antònia Reig. "Estaba oscuro y sin iluminación. Pasaba desapercibido pese a estar a la vista de todos", añadió Gambús. La limpieza supuso un antes y un después y reveló la riqueza ornamental de la predela y de dos frisos con una docena de músicos que representan la música culta y la popular de la época. La primera, asociada a figuras femeninas; la segunda, por masculinas.

Fue en el siglo XVIII cuando se destapó la caja. Las fachadas del retablo se separaron llegando a cortar las caras laterales y las bóvedas que lo cerraban. Una parte acabó como barandilla en la capilla de la Trinidad. La otra, colocada detrás del retablo barroco y casi escondida.

En 1905, con la llegada de Gaudí dentro del plan de intervenciones en la catedral propuesto por el Obispo Campins, cuando el retablo recuperó su protagonismo. El arquitecto catalán recuperó ambas fachadas y las colocó una sobre otra presidiendo la puerta del Mirador. A su origen gótico le añadió una serie de elementos que ahora se descubren como ajenos: una celosía de madera llegada del antiguo corredor de los cirios y una plataforma de madera para dar consistencia a la obra. Un traslado y unas modificaciones que se han conservado para respetar la Historia.

Mañana a las 20 horas, una conferencia incluida en el ciclo La belleza de la catedral servirá como reinauguración para el retablo. Desde entonces, y hasta el 5 de noviembre, existirá un programa de puertas abiertas para comprobar de cerca el resultado de la restauración.