domingo, 19 de febrero de 2012

Museos casi desconocidos

Hay espacios que destacan por la singularidad de sus fondos, como la Casa-Museu Gaudí

Al Museu del Mamut le precedieron cerca de 25 pequeños rincones repletos de joyas ocultas
Sábado, 18 de febrero del 2012

CRISTINA SAVALL, El periodico
BARCELONA

El saqueo de 24 valiosos colmillos de marfil del Museu del Mamut -recuperados a los tres días del robo acontecido el 5 de febrero- hizo descubrir a los barceloneses un espacio incógnito en pleno Born. El centro fundado por Sergei Slevarev, un piloto amante de la paleontología, no es un caso único en la capital catalana. Al contrario, Barcelona oculta excepcionales, variopintos y curiosos tesoros escondidos en recónditos rincones abiertos al público.

Información publicada en la página 36 de la sección de cv Gran Barcelona de la edición impresa del día 18 de febrero de 2012

Del centenar de museos que concentra la ciudad, unos 25 están fuera del circuito turístico porque buscan visitantes más exclusivos apasionados por la temática específica de cada institución. Los hay públicos que dependen del ayuntamiento, de la Generalitat, de universidades, y también privados, en su gran mayoría fruto del empeño de coleccionistas y entidades culturales, científicas o religiosas. Su entrada es gratuita o no suele exceder los seis euros, aunque en muchos casos se accede previa reserva telefónica ya que solo aceptan visitas concertadas.

EL ACCESO // Las aperturas y cierres siguen un laberinto de horarios determinados por la propiedad, y en algunos casos, como el Tenis Museum, las visitas se rigen a los días laborales ya que se encuentran en recintos cerrados los fines de semana. La información se especifica, casi siempre, a través de una página web.

Muchos museos barceloneses destacan por la singularidad de sus fondos. La Casa-Museu Gaudí, ubicada en la carretera del Carmel, es el templo menos afamado del universo gaudiniano. Inaugurado en 1963, este espacio museístico fue la residencia del arquitecto en el parque Güell desde 1906 hasta 1925. Actualmente exhibe sus muebles y parte de la colección privada de la fundación de la junta constructora de la Sagrafa Família. Otra valiosa joya poco conocida es la Casa Museu i Arxiu Joan Maragall, sobre la figura del poeta (1860-1911), su época y su entorno literario y artístico. Está en la torre de Sant Gervasi en la que vivió los últimos años de su vida.

El Museu del Llibre Frederic Marès se encuentra en la sala del Via Crucis de la Biblioteca Nacional de Catalunya. La colección traza un interesante itinerario por la dilatada historia del libro a través de 1.500 documentos y pergaminos, algunos de ellos con más de mil años de historia. Algunas de sus piezas más preciadas fueron cedidas por el artista y coleccionista Frederic Marès (1893-1991). El escritor Jacint Verdaguer también cuenta con una casa museo en la calle de la Església, de Sarrià.

El Centre Interactiu del Peix muestra el camino que siguen los peces y el marisco desde que los capturan hasta que llegan a la mesa. El recinto se encuentra en Mercabarna, que hace poco exhibió El alma de los peces, donde la artista Victòria Rabal mostraba con la ancestral técnica japonesa gyotaku un atlas de los peces que se capturan en el Mediterráneo.

La iglesia de los Caputxins de Sarrià, en la calle Cardenal Vives i Tutó, esconde el Museu Etnogràfic Andino Amazònica, con piezas procedentes de la selva colombiana. Del mismo corte etnológico es el Museu Africà Daniel Comboni del barrio de Horta. Misioneros cuidan de este espacio que tiene como fin divulgar los valores de la cultura y de la sociedad africana. El acceso es gratuito y, tras previa reserva, Antonio del Pozo, su director, se ofrece para comentar el contenido de las vitrinas.

Las universidades y escuelas son un pozo de sorpresas a la hora de descubrir tesoros acumulados. La Facultat de Farmàcia tiene su porpio espacio museístico en la avenida Joan XXIII. El museo fue creado por el doctor Jesús Isamat Vila en 1957. Los más curiosos son el museo de carruajes fúnebres, el Museu de l'Escoltisme, el Museu Antic Car Club Catalunya y el de Ideas e Inventos, en Ciutat Vella.

martes, 14 de febrero de 2012

EL POZO SIN FONDO DE LA SAGRADA FAMILIA.





_En 1882, Antoni Gaudí (Reus 1852 - Barcelona 1926) iniciaba las obras de la que sería su obra cumbre, la Sagrada Familia. Como acostumbraba a hacer en muchos de sus proyectos, Gaudí se encargó no sólo del edificio en sí, sino también de todo aquello que lo acompañaba. Así, en la Sagrada Familia diseñó, entre otras cosas, el pozo que abastecía de agua al recinto (hoy en día, cegado). En aquella época en Barcelona el agua aún se extraía de pozos, gracias a su subsuelo acuífero. Entre 1910 y 1911 Gaudí concibió la tapa superior de cerramiento. Coherente consigo mismo, optó por un diseño orgánico y ondulante, eco de la fachada de la basílica, perfecto ejemplo a su vez de cómo, incluso en los más pequeños detalles, Gaudí sabía unir de manera magistral lo decorativo, lo funcional y lo simbólico: mediante su forma Art Nouveau se podía contemplar el fondo, ofreciendo también una mayor protección para evitar caídas. Al mismo tiempo, su diseño, observado de modo cenital, presentaba el aspecto de tres corazones, evocadores de la Santísima Trinidad, y remitía al techo de las escuelas que Gaudí pensó para el mismo recinto. En tiempos de la Guerra Civil el templo fue abandonado y, para evitar su expolio, Gerard Alegre, el herrero con el que había colaborado habitualmente Gaudí y que había forjado la tapa, se la llevó antes de que acabara siendo fundida. En su taller permaneció hasta el año 2000, cuando su hijo Pere decidió vender esta pieza a los actuales propietarios, quizás la única procedente de la Sagrada Familia que aún estaba en manos privadas

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Interesante este objeto y esta nota de la casa de Subastas, es la primera referencia que tenemos de esta pieza aparentemente de Gaudí, su estilo parece reflejar su autenticidad
Acabo de ver la pieza en cuestión y no tengo dudas de que sea de Gaudí pero pongo en duda que este herrero trabajase habitualmente con Gaudí seguramente le encargo esta y probablemente alguna otra pieza mas pero no fue uno de los talleres que trabajaron habitualmente con Gaudí es evidente que a este herrero lo de Gaudí le vino demasiado grande y le costo mucho realizar esta pieza .
Muy bonita por cierto vale la pena verla


La Vanguardia tambien publica la nota
Ver la Nota en El Liberal periódico de Argentina con mas datos sobre el herrero Gerard Alegre , ahora según esta nota ya podemos ubicar el lugar del taller .

He estado investigado y al final he podido encontrar la biografia de este herrero que colaboró con Gaudí en algunos pequeños detalles incluida esta tapa de pozo pero ningun biografo de Gaudí hace referencia a su trabajo
aqui añado su biografia
ALEGRE TURAT, Gerard. Maestro forjador barcelonés de la primera mitad del siglo xx, nacido accidentalmente en Calix (Castellón de la Plana), en 1890. Autodidacta. Ferviente seguidor de la tradicional forja decorativa románica y gótica. Forjó rejas, candelabros, coronas de luz, cruces terminales, verjas, y en general el hierro decorativo en todas las formas imaginables. Expuso individual y colectivamente en Barcelona, sobre todo en la Sala Parés, en Madrid (Sala Nancy), en Mallorca, en Sitges y en otras poblaciones catalanas. Fué premiado en casi todas las colectivas en que tomó parte. Su más grande éxito lo obtuvo en 1949 en la Exposición de Artesanía que tuvo lugar en Vich cuando las fiestas del primer centenario de Balmes, galardonándosele con diploma de honor. Fué profesor, por oposición, de forja artística en la Ecuela del Trabajo de Barcelona, cargo que ejerció durante unos años. Produjo mucho. Entre sus principales obras son dignas de mención: la puerta férrea del edificio del «Institut de la Dona», en la calle de la Piedad, de Barcelona; las coronas de luz del seminario barcelonés, las rejas interiores del palacio de la Diputación, de Barcelona, etc. Obras suyas figuran en el Museo «Cau Ferrat», de Sitges.
http://usuarios.multimania.es/artantiquary/biography.html
Luis Gueilburt

domingo, 12 de febrero de 2012

el tercer gaudí de león

ASTORGA

EL MUSEO DE LA CATEDRAL DE ASTORGA BUSCA PONER EN VALOR LA TUMBA QUE EL GENIAL ARQUITECTO ESCULPIÓ PARA EL OBISPO QUE LE TRAJO A LA PROVINCIA


manuel c. cachafeiro 12/02/2012Diario de León

Entrando en la Catedral de Astorga, en una pequeña capilla a la izquierda del altar mayor, hay una pequeña tumba en el suelo en la que yace Joan Baptista Grau, quien fuera obispo de la Diócesis Asturiciense a finales del siglo XIX. Es una tumba sencilla, apenas cincelada por la gubia para poner el nombre del prelado, su escudo y la fecha de su muerte. Pero la losa que la cierra, además de guardar los restos mortales del obispo que trajo a Gaudí a Astorga, tiene una particularidad más. Y es que su escultor fue el propio Gaudí, aunque su conocimiento sea todavía limitado, y eso que ha pasado más de un siglo. «Muchos visitantes de Astorga no lo saben. Gaudí también dejó en la ciudad una obra funeraria, que queremos poner en valor», explican desde el Museo Catedralicio. Y así consta en la última guía de mano que se ha publicado para quienes quieran contemplar las grandezas del primer templo asturiciense.

Joan Baptista Grau y Vallespinó falleció el 18 de septiembre de 1893 durante una visita pastoral en la localidad zamorana de Tábara. Cuentan las crónicas de la época que al obispo catalán se le gangrenó una herida y murió. Una muerte sentida en toda la Diócesis y, sobre todo, en Astorga.

Gaudí, que entonces dirigía a pie de obra los trabajos del Palacio Episcopal, viajó hasta la comarca de Aliste días antes, cuando Grau agonizaba. En un escrito, que ha sido localizado y documentado por sus estudiosos, muestra también su consternación por el estado del obispo: «Lo hallé tan hermosamente transformado que me vino la idea de que ya no podía vivir. Era hermoso, demasiado hermoso... ¡Todo lo personal le había desaparecido! Las líneas de la cara, el color, la voz... No quedaba del ser más que algo sin relación con las cosas».

Esa conmoción, en su caso, le llevó a ofrecerle su más sentido homenaje. No sólo era la persona que le había traído a Astorga; ambos se conocían de Reus, su lugar común de nacimiento. Esculpir su tumba era, en el fondo, una forma de dejar para siempre su personal agradecimiento.

Los obispos tienen el privilegio de poder ser enterrados en las catedrales. Grau no lo había puesto por escrito, pero sí había hablado en reiteradas ocasiones de su deseo de ser enterrado a los pies de la Virgen. Esas palabras sirvieron para que sus colaboradores en la Diócesis de Astorga decidieran que el lugar más indicado para su inhumación fuese justo la capilla de la Inmaculada Concepción, situada en el lado izquierdo del prebisterio de la Catedral.

Grau no fue un obispo más. Quiso ser un renovador para un territorio acostumbrado a que nada se moviese. De otra forma no se entendería la elección de Gaudí como arquitecto de la nueva residencia de los prelados asturicienses, el primer monumento de los dos que levantó en la provincia junto a Botines, en León capital.

En 1886, siete años antes de su muerte, un incendio había destruido completamente el viejo caserón donde vivían hasta entonces los obispos en Astorga. A falta de un arquitecto de la Diócesis, Grau decidió confiar su construcción a un paisano suyo, Antonio Gaudí, a quien conocía no sólo de Reus. Ambos ya habían coincidido en el colegio Jesús-María de Tarragona, cuya capilla fue obra también del genial arquitecto.

Gaudí aceptó el encargo a principios de 1887 y, durante el mes de junio de ese año mandó los primeros planos desde Barcelona a Astorga. Todavía durante dos años más, Gaudí retocó el proyecto a petición de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, que era la entidad consultiva escogida por el promotor eclesiástico. Por fin, la primera piedra se colocó el 24 de junio de 1889.

Gaudí seguía las obras con fotografías y visitas puntuales que también le sirvieron para introducir cambios en los materiales, aprovechando recursos como el barro de Jamuz, la pizarra de la Cabrera o el granito.

Precisamente, la tumba del obispo Grau está construida con las mismas piedras de granito del Palacio Episcopal. Tres metros de profundidad y unas medidas de 75 centímetros de ancho y 2,65 metros de largo.

Gaudí tardó muy poco tiempo en hacerla. Y así, en el entierro del obispo Grau, con una fuerte polea y una gruesa maroma, la losa del obispo catalán cubrió para siempre su cuerpo.

En la cabecera esculpió el anagrama Xristus con un alfa y un omega a cada lado. En el centro, el escudo de armas del obispo Grau. Y abajo, su nombre y la fecha de su muerte. En las esquinas, cuatro flores le dan un toque singular.

«Es sencilla, pero al mismo tiempo única, incomparable. Gaudí sólo se parece a Gaudí», señala un experto del Club de Amigos de Barcelona, que reúne a miles de seguidores del genial arquitecto catalán en todo el mundo.

Precisamente la muerte de Grau cerró también la etapa de Gaudí en Astorga por discrepancias con los canónigos y la Junta Diocesana. Las obras primero se fueron retrasando hasta que finalmente se detuvieron, lo que provocó la dimisión de Gaudí como arquitecto. Cuando abandonó la obra, el palacio episcopal que buscaba mirar al cielo estaba construido hasta la altura de la segunda planta, a punto de iniciarse la cubierta.

Gaudí renunció al cargo de arquitecto director con una carta enviada desde León, donde trabajaba en la dirección de la Casa Botines. Renuncia que fue aceptada por la Junta Diocesana y remitida al Ministerio, alegando que «el dimisionario no era arquitecto diocesano, cuyo cargo desempeña el que lo es provincial de León», a lo que el Ministerio aceptó y dispuso: «que se le den las gracias por el celo y acierto con que ha desempeñado hasta hoy su cargo».

«Serán incapaces de acabarlo», advirtió Gaudí enojado. Más de un siglo después, nada se cumplió. Astorga nunca agradecerá lo suficiente a Grau que trajera a Astorga al arquitecto catalán.

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Aunque esta noticia es absolutamente inédita e interesante creo que no nos puede llevar a pensar que todo lo que en ella se dice es verdad absoluta, es muy difícil pensar que en esos años Gaudí tallase una piedra con sus propias manos, que el haya realizado el diseño no me extrañaría nada e incluso me parece tan interesante que le pediría al autor de la nota por que no añade una fotografía de la lapida , sobre todo la idea de poner un alfa y un omega en la lapida es absolutamente gaudinista

Pero para tallar una piedra de Granito no basta con una "Gubia" herramienta que se utiliza para tallar madera sino que se necesita mucha destreza y herramientas especiales de picapedrero y escultor que Gaudi no tenia y no utilizaba, pero si seguramente utilizo el lápiz para dibujar esta piedra que sus trabajadores del templo podrían hacer con mucha facilidad .

Sr Manuel c. Cachafeiro si usted algún día lee esta nota le agradecería que nos envié una foto de esta obra de Gaudí en Astorga hasta ahora inédita

Muchas gracias por su nota y perdone la rectificación creo que necesaria para poner las cosas en su lugar

Gaudí era un gran arquitecto e incluso llego a hacer algunas esculturas pero nunca fue un buen picapedrero ni realizo lapida alguna.

De todas maneras la nota es magnifica y muy bien documentada

Gracias manuel c. cachafeiro

Luis Gueilburt

viernes, 10 de febrero de 2012

La obra de Gaudí queda oculta tras los premios Gaudí de cine


Diferencia entre el galardon de los premios Gaudí de Cine Catalan y las maquetas de Gaudí para la Pedrera


Gaudí queda opacado y oculto tras los premios Gaudí de cine.

Antes fue el Salón Gaudí Moda, después el salón Gaudí Novias
y ahora son los premios Gaudí del cine Catalán, el hecho real es que el verdadero Gaudí, "el Leonardo da Vinci Español y Catalán" queda oculto entre la maraña mediática, frívola y provinciana.

Parece que no podrá descansar en paz el insigne "GENIO "

No podremos hablar jamás de su obra sin que los medios se ocupen de usar su nombre para chorradas absolutamente terrenales y banales y que nada tienen que ver con el artista al que hacemos referencia.

Nadie puede registrar el nombre de Gaudí así que cualquiera lo utiliza para lo que le conviene, una tienda de souvenir o una agencia de viajes una empresa constructora o tal vez un puticlub, lo que nos plazca y produzca dinero.

No existe la "Fundación Gaudí" que proteja su digno nombre y ponga cada cosa en su lugar, los premios de cine podrían llevar el nombre de algún gran cineasta que es lo que tocaría si este fuese un país de creación pero no, se utiliza a Gaudí que parece que es internacional y el único nombre que suena bien y después de todo esto se convertirá en un artista de pueblo con futuro incierto ya que no lo cuidamos.

Las pobres chimeneas de la Casa Mila, La pedrera ya servían como souvenir de recuerdo, pequeñas “torres de pisa” ahora además de perder su escala se han retorcido mucho mas de la cuenta para brillar en las manos de los alegres premiados y ni así estamos contentos sino miren lo que se ha montado en esta ultima entrega

Lo que esta muy claro es que así a este paso Gaudí nunca será conocido por su obra profunda y verdadera, quedara catalogado como un fenómeno de circo, mas cerca de la mujer barbuda y del hombre elefante que de los grandes arquitectos y artistas del movimiento moderno y del modernismo internacional
Una pena entre todos lo estamos logrando y ya no nos queda mucho tiempo
Luis Gueilburt ©