jueves, 22 de noviembre de 2012

Obras de mantenimiento y restauración en el Park Güell


La plataforma vecinal que se opone al acceso de pago para turistas acusa al consistorio de hacer las obras "a escondidas"

Barcelona. (Redacción y agencias).- Obras de mejora en varios puntos del Park Güell han despertado recelos en los barrios colindantes. El Ayuntamiento de Barcelona financia diversas actuaciones de mantenimiento, restauración y conservación arquitectónica en el recinto modernista, que coinciden con la reparación de la cubierta de la Casa-museo, que depende de la Fundación de la Sagrada Familia. La ausencia de avisos o carteles informativos ha alarmado a la plataforma Defensem el Park Güell, contraria al proyecto municipal para cobrar entrada a los no barceloneses que visiten la zona monumental.
Según fuentes del consistorio, no se han colgado avisos por tratarse de obras incluidas en la contrata de mantenimiento ordinario, que supone un coste de 490.619 euros anuales. También señalan que no tienen nada que ver con el acceso de pago y que tienen lugar cada septiembre para compensar el desgaste durante la temporada alta de turismo. La plataforma colgó este martes en su web un vídeo de las obras, en el que acusa al Ayuntamiento de hacerlas "con el fin de privatizar el parque". "Como no cuenta con el apoyo de la mayoría del pleno en este tema, las obras se hacen mal, rápido y a escondidas de los vecinos", reza el vídeo.
Las obras programadas consisten en la restauración y mantenimiento de las columnas y del 'trencadís' de bancos y escaleras, la retirada de elementos (bolas, bancos, etc) del paseo de las Palmeras, mejoras enla Casetadel Guarda y el refuerzo de los pilares del viaducto y de los balcones. Este miércoles han empezado otra actuación paralela para renovar el pavimento de arena de los Jardines de Austria, justo al lado de la zona monumental. Durarán hasta finales de diciembre y supondrán el cierre temporal de los jardines.
El acceso de pago, en primaveraEl proyecto de cobrar entrada a los visitantes que no residan en la ciudad sigue en marcha y su aplicación está ahora prevista “para marzo o para la primera mitad de2013”, tras el último aplazamiento anunciado. “Tenemos el compromiso de informar antes a los vecinos, a través de la mesa de diálogo, y así lo haremos”, promete el Ayuntamiento. La principal dificultad del proyecto es hallar una fórmula jurídica que permita el acceso libre a los barceloneses sin vulnerar la directiva europea que prohíbe cualquier tipo de discriminación entre ciudadanos de la UE.



viernes, 16 de noviembre de 2012

Adiós a la sastrería de Dalí


Mosella, la segunda tienda más antigua del paseo de Gràcia, baja las persianas tras 83 años en activo
La Pedrera abrirá en el local un tercer acceso para aligerar las largas colas en la calle


CRISTINA SAVALLBARCELONA

El escaparate 8 En el vidrio del aparador se anuncia la liquidación por cierre del establecimiento ubicado en la Pedrera.







El escaparate 8 En el vidrio del aparador se anuncia la liquidación por cierre del establecimiento ubicado en la Pedrera. MARIA PUJOL



La sastrería Mosella, que ha vestido desde a Salvador Dalí hasta a Leo Messi, cierra a finales de noviembre tras 83 años con las puertas abiertas en la planta baja de la Pedrera. La tienda de la concurrida fachada que da al paseo de Gràcia es, después de Furest -que se instaló en 1917-, la segunda más antigua de la lujosa calle barcelonesa. Curiosamente ambas son empresas familiares especializadas en la venta de moda masculina, pero rodeadas, desde finales del siglo XX, de feroces multinacionales del diseño internacional que facturan cifras millonarias.

Carles Mosella, el fundador, trasladó en 1929 su tienda-taller ubicada en un piso de Rambla de Catalunya a la Casa Milà, en la fachada orientada al suroeste con 630 metros cuadrados de superficie y nueve balcones. Originariamente Antoni Gaudí destinó la planta baja a carbonera. Era un espacio acordonado por preciosas rejas de hierro forjado, obra de Santiago Oriol, un artesano de Gandesa que seguía al pie de la letra las pautas marcadas por el arquitecto. Las verjas fueron retiradas en 1928 cuando la propietaria Roser Segimon, esposa de Pere Milà, decidió alquilar la planta baja a comercios, algo a lo que en un principio se mostraba reacia. Uno de los enrejados acabó en manos de un norteamericano y ahora es una de las joyas que exhibe el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA).

Futuro en ventas on line

La tienda-taller, de 200 metros cuadrados, confeccionó trajes a medida para ilustres políticos y empresarios, entre ellos los desaparecidos Juan Antonio Samaranch, Carlos Ferrer Salat y Pere Duran Farell. Otra de sus especialidades son los exclusivos jerseys y bufandas de cachemir, que piensa seguir vendiendo a través de su página web.
Durante estos años, Mosella ha sido el único negocio que ha perdurado en la Pedrera. Los locales de la esquina de Provença han tenido varias vidas. Hoy en ese espacio se encuentra la librería y tienda de objetos de arte y de regalo de Laie, una de las más visitadas por los turistas. Pero antes había acogido la lencería Marbel, el colmado Solé, un mercadillo, dos bares, una granja y una sucursal de la joyería Aureli Bisbe.
La Fundació Catalunya Caixa, propietaria de la Pedrera, que actualmente celebra su centenario, ha llegado a un acuerdo con Albert Mosella, el nieto del fundador, para dejar de ser inquilinos del local a finales de noviembre.
Con ello, la Casa Milà reconducirá las vías de acceso abriendo por vez primera una tercera entrada en el paseo de Gràcia. «De esta manera se aligerarán las colas para visitar la Pedrera», explica Marta Lacambra, directora general de la Fundació Catalunya Caixa.
Cuando finalicen las obras de construcción del nuevo acceso con vestíbulo y guardarropía, parte de la espera transcurrirá en el interior del edificio. Además el público que asista a actividades y a talleres entrará por la puerta de la fachada de la calle Provença.
Quedan pocos establecimientos que superen el medio siglo de vida en el paseo de Gràcia. Furest, el local más antiguo, es hijo de la empresa fundada en 1898 por Estanislao Furest, hermano del médico homeópata que descubrió del Vichy Catalán. Bel y Cía, que empezó también dedicada a la moda masculina, se trasladó en 1940 entre Diputació y Gran Via. Le siguen Santa Eulàlia, la joyería Bagués y la librería francesa Jaimes...
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Este articulo aparentemente frívolo aporta un dato interesante que vale la pena mencionar, el del herrero Santiago Oriol, un artesano de Gandesa, de poder confirmar este dato, si es que existe algún documento, seria un gran avance en el conocimiento de la obra de Gaudí, 
Yo pongo en duda este dato ya que en otros artículos aparecidos recientemente sobre este artesano
destacaban sus familiares  que Santiago Oriol había trabajado en la casa Vicens, en la casa Batllo y en el Park Güell, y esto salvo la posible excepción de los hermanos Luis y José Badia que son los únicos que trabajaron para Gaudí en tantas obras
Si nos aportasen alguna pruebas fotográfica o de cualquier tipo me encantaría poder contar con otro trabajador para poder atribuirle ciertas piezas pero evidentemente no tantas como las que se pretenden
Gracias Cristina Savall
Luis Gueilburt

domingo, 11 de noviembre de 2012

La Pedrera: 100 años y 10 secretos

© Lluís Bussé

 Lluís Bussé ©

 

La monumentalidad del edificio de Antoni Gaudí salvó del derribo la azotea, que superaba en altura y volumen la construcción permitida en Barcelona

Barcelona 


El pasado 31 de octubre, la Casa Milà, conocida como La Pedrera, cumplió 100 años desde que Antoni Gaudí terminó de construirla. El edificio, que nació entre críticas y burlas de los barceloneses, se ha convertido un siglo después en uno de los mayores iconos de la ciudad. La vivienda encargada por Pere Milà y su mujer, Roser Segimon, para residir en la nueva arteria del paseo de Gràcia celebra su centenario con una serie de actos que arrancaron el viernes con un concierto de la Escolanía de Montserrat y prosiguen mañana con la inauguración de una exposición en la que este edificio se mide con otros de la misma época y de todo el mundo. Pese a la fama del edificio, son muchas las historias apenas conocidas. Estas son 10:

Catalunya Caixa ha invertido en restaurar el edificio 53,5 millones en euros

La Pedrera de Gràcia. Es un icono de Barcelona, pero en realidad está construida en el término de Gràcia, la villa anexionada en 1897, justo en su límite inferior, junto al Camino de Jesús, la ruta romana que, con el tiempo, acabó siendo el paseo de Gràcia.

La Pedrera ilegal. La Casa Milà se encuentra en el solar en que ocupó el chalet con jardín de Josep Antoni Ferrer-Vidal que compraron los Milà en 1905. Tras construir la Casa Batlló y la farmacia Gibert y decorar el bar Torino (los dos últimos, desaparecidos), en 1906 se solicita permiso para comenzar a construir. Al año, el Ayuntamiento detuvo las obras porque un pilar ocupaba la acera sin respetar el alineamiento de las fachadas, pero Gaudí no hizo caso. En 1909, el Consistorio reclamó 100.000 pesetas de multa a cambio de no derribar los 4.000 metros cúbicos que, según las ordenanzas, se habían superado. El derribo hubiera supuesto acabar con el desván y la terraza. Al final, las autoridades no cumplieron la sanción teniendo en cuenta el carácter monumental del edificio.




La Pedrera durante su construcción, en una imagen poco conocida del edificio.


La Pedrera moderna, no modernista. Gaudí construyó un edificio que contaba con todas las ventajas de la vida moderna, como ascensor, agua caliente, gas y garaje subterráneo, que lo convertían en una de las más confortables de la ciudad. Normalmente se adscribe al modernismo por ser ese el periodo artístico del momento. Sin embargo, La Pedrera es un edificio inclasificable, en el que naturaleza y geometría se unen a la libertad creativa y la imaginación desbordada de su autor. En opinión de Joan Bassegoda y Daniel Giralt Miracle, dos de las autoridades sobre Gaudí, es un edificio cercano al naturalismo organicista.

La Pedrera inacabada. Hay quien mantiene que el edificio no se ha terminado e incluso que no tiene pleno sentido. La asociación Amics de Gaudí emprendió una campaña en 2010 para coronar el edificio con una escultura de la Virgen de bronce y cuatro metros de altura. Incluso presentaron el boceto en yeso creado por Etsuro Sotoo a partir de un dibujo conservado. Según la asociación, Gaudí encargó en 1909 al escultor Carles Maní que hiciera la maqueta para colocar el conjunto sobre la puerta de acceso. Por eso en la cornisa escribio: “Ave, gratia plena, Dominus tecum”. La Semana Trágica, o el hecho de que no gustara el proyecto, hizo que no se materializara. A los dos años la asociación sigue apostando por realizar la enorme escultura. Fundación Catalunya Caixa, propietaria del edificio, dice que el tema no está sobre la mesa.


La Pedrera criticada e imaginada. La construcción de un edificio suele ir acompañada de críticas. Pocos han recibido tantas como La Pedrera, mote que hace referencia al aspecto rocoso del edificio. Los humoristas gráficos del momento se cebaron. Picarol la imaginó en L’Esquella de la Torratxa como un garaje de dirigibles; Junceda, como una mona de Pascua, e Ismael Smith, como el fruto de un terremoto. Junto a las críticas crecieron las fantasías. Hubo quien sostuvo que era solo la base para construir el conjunto de la Virgen y quienes creyeron que los cimientos eran tan profundos como su altura. Y la más extendida: que en su interior las rampas permitían que los automóviles ascendieran hasta las viviendas.

Amics de Gaudí lucha para coronar la Casa Milà con una Virgen de cuatro metros

La Pedrera: dos edificios y tres fachadas. El enorme edificio, en el que parece que está prohibida la línea recta, lo forman dos bloques independientes de seis plantas de altura, más un sótano, un desván y la azotea, unidos solo por su parte inferior y articulados alrededor de dos patios interiores, uno circular y uno oval. La fachada de este macroedificio es la que da unidad a las dos construcciones y uno de los mayores logros de Gaudí. Pero en realidad son tres fachadas: las de la calle de Provença, la del chaflán y la del paseo de Gràcia (que, por cierto, no tiene puerta de acceso). Las tres, construidas en piedra calcárea, son un mero revestimiento que no soporta ningún tipo de carga. Por eso Gaudí pudo abrir 150 ventanas que dan gran luminosidad a las viviendas.


La Pedrera habitada. La Casa Milà se proyectó como un edificio de viviendas: para los propios Milà, que se reservaron el piso noble, de 1.323 metros cuadrados, y para 15 inquilinos más, y pese a las críticas, tuvieron una gran aceptación desde el principio. En la actualidad, siguen viviendo cuatro vecinos en el edificio, que pagan un alquiler de renta antigua a Catalunya Caixa. En la planta baja continúa una de las tiendas que pronto ocuparon el semisótano donde estaba la carbonera. Es la sastrería Mosella, instalada desde 1928, que pronto cerrará, como anuncia en su escaparate.

La Pedrera: todo en una. Los muros de este edificio han vivido muchas historias en su siglo de vida. Durante la Guerra Civil fue ocupado por el PSUC, cuyo secretario, Joan Comorera, se instaló en el piso principal. En 1946, la viuda de Milà vendió el edificio a CIPSA, que construyó 13 apartamentos en el desván. En 1966 el piso noble se transformó en oficinas. También hubo un bingo, una academia, una fonda donde se servían cientos de comidas y ahora un centro cultural.

La Pedrera restaurada. Hasta hace unos años la imagen de la Casa Milà era la de un edificio gris y sucio lleno de musgo y hongos debido a la contaminación. En 1986 Caixa de Catalunya compró el edificio e inició un completo programa de restauración, que ha comportado invertir 53,5 millones de euros (sumados los cinco de la compra), de todo el edificio, desde la azotea hasta el sótano.

La Pedrera del futuro. En 1984 la Unesco la reconoció como Patrimonio de la Humanidad, junto con otras tres obras de Gaudí; en 1986 la compró la entidad financiera y en la actualidad es sede de un centro cultural. La Fundación Catalunya Caixa, en proceso de transformación hacia una fundación de régimen especial, tiene en el edificio su principal activo. De los 35 millones de presupuesto con que contará, 15 provienen de la venta de entradas para visitarlo. El futuro no está asegurado, aunque en el nombre de la nueva entidad no podrá faltar el nombre de La Pedrera, mote que ha acabado siendo una marca de referencia en la ciudad.

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En realidad son 270 ventanas , y aun no he visto ningun documento sobre la posible multa municipal ni sobre el tema de que el edificio sobrepase la edificabilidad permitida incluida la famosa columna, si alguien me lo documenta me quedare mucho mas tranquilo
Gracias
Luis Gueilburt