viernes, 15 de febrero de 2013

La entrada al parque Güell costará entre 7 y 8 euros para los turistas

La Vanguardia

A partir de octubre

El acceso será gratuito para los vecinos de la zona y el resto se tendrá que registrar y recoger un carnet | El aforo máximo de la zona monumental será de 800 visitantes por hora, y se añadirá una reserva de 100 entradas para los inscritos

Barcelona. (EUROPA PRESS).- La entrada al parque Güell de Barcelona pasará a costar entre 7 y 8 euros para los turistas desde octubre, cuando se pondrá en marcha la nueva regulación de accesos a la zona monumental del parque, ha informado este viernes el Ayuntamiento.

La tarifa de entrada para visitantes será de 5,79 euros -7 más IVA- para quienes realicen la compra con antelación, y de 6,61 -8 más IVA- si se efectúa en el mismo día, y se contemplarán descuentos para diferentes colectivos.

El acceso será libre -sin pagar nada- a cualquier hora del día y por cualquier punto para los vecinos de los barrios adyacentes -El Coll, Vallcarca i Penitents, la Salut, el Carmel y Can Baró-, y la comunidad educativa de las escuelas más cercanas.

También será gratis para los inscritos en el registro de visitantes del parque, que el Ayuntamiento había previsto denominar club Park Güell, aunque de mantenerse las previsiones iniciales sólo se benefician quienes vivan cerca de Barcelona porque el carné deberá recogerse tras siete días y acudir a una oficina del centro de la ciudad.

El aforo máximo de la zona monumental será de 800 visitantes por hora, y se añadirá una reserva de 100 entradas para los inscritos previamente en el registro de visitantes del parque, mientras que los vecinos de barrios adyacentes no se ven afectados por este cómputo.

La regulación del acceso de la zona monumental se aplicará en invierno de 08.30 a 18.00 horas, y en verano de 08.00 a 21.30, pero el recinto del parque mantendrá sus horarios habituales de 05.00 a 24.00.

La Comisión municipal de Gobierno aprobó este miércoles inicialmente el proyecto de actuaciones para regular los accesos con el objetivo de, según el consistorio, mejorar la calidad de vida de los vecinos y proteger el patrimonio artístico y cultural de la ciudad.

Nuevas instalaciones
El proyecto, que incluye las instalaciones para regular el acceso por un importe de 2,2 millones de euros, se someterá a información pública durante 30 días hábiles, y la comisión también encargó la gestión de la zona monumental a la empresa municipal Barcelona de Serveis Municipals (B:SM).

Contempla establecer puntos de expedición de entradas, puestos de control y un módulo de servicios, ubicado en la explanada de acceso al parque desde la carretera del Carmel, e instalaciones eléctricas y de fibra óptica. La gestión de los accesos comportará crear 50 empleos y los rendimientos obtenidos por la venta de entradas revertirán en el mantenimiento y mejora del conjunto del parque.


domingo, 10 de febrero de 2013

Gaudí y Dalí



Los catalanes más universales
Xavier Bru de Sala
Escritor
08 de febrero de 2013

Gaudí y Dalí

Xavier Bru de Sala 

 Cuando hablamos de catalanes universales debemos establecer una diferencia básica. Universales a lo grande hay dos, que para nuestra demografía no son pocos: Gaudí y Dalí. Estos dos son admirados y conocidos urbi et orbi. Instalados en lo alto de la pirámide jerárquica de los grandes genios, en el olimpo de las artes del siglo XX. Más Dalí, que forma dúo con Picasso por encima de todos los demás, y quizá lo supera como fenómeno popular. Pero sin desmerecer a Gaudí, a quien todavía le quedan metros de reconocimiento y consideración por escalar en Occidente pero no en Oriente, donde pesa más que todo el modernismo europeo.
Tras ellos dos viene Miró, que a los ojos del mundo -no hablo ahora de los nuestros, que podrían ser hiperbólicos- es uno de los ocho o diez grandes protagonistas de la revolución artística del siglo pasado y uno de los que han dejado un legado más fructífero. A mucha distancia, quizá injustamente, Tàpies, Casals y los que la benevolencia o autoestima del lector considere oportuno añadir.


PERICO PASTOR


Si alguien todavía duda de las afirmaciones precedentes, solo tiene que repasar las cifras de visitantes de la Sagrada Família y de la Casa Milà, que compiten como símbolos de Barcelona (a pesar de la intelectualidad barcelonesa, impotente para pararlo). Solo tiene que considerar que la antigua fundación de Caixa Catalunya puede ser viable gracias a los ingresos generados por el icono mundial de La Pedrera. Solo tiene que comparar las cifras de los visitantes del Museu Dalí de Figueres con las de los demás.

 Solo tiene que aprovechar para ir a París, digo París, la meca en estos asuntos, donde la gran exposición que le dedica el Pompidou bate récords de público, con colas de horas y horario de apertura hasta la medianoche (¡en París!). No hay ninguna duda, no vale la pena buscar reticencias ni discutir. Quizá este planeta está lleno de espíritus primarios que caen de cuatro patas en formalismos especulativos de feria. Quizá sí. Quizá el canon universal está mal hecho. Quizá Ausiàs March supera a Dante. Pero los lectores del mundo no lo creen así.

Son todavía muchos, entre nosotros, los que deberían corregir su propia mirada, enmendar lo que han dicho, arrepentirse y pedir excusas de lo que han hecho contra Gaudí y Dalí. ¿Cómo es que, mientras son venerados universalmente, tantos catalanes todavía les desprecian? No es una pregunta insignificante. Una consecuencia nefasta, entre otras: que la exposición de París irá a Madrid pero no a Barcelona por desinterés de los que hace unos años la podían haber traído, cuando se gestaba.
Antes de explicar la animadversión catalana, una consideración que deja a su tierra en mejor lugar. Gaudí y  
Dalí solo se explican en el contexto de este país.

Sin los encargos de los Güell, los Milà, los visionarios que impulsaban la Sagrada Família o el apoyo de Maragall, Gaudí existiría pero su obra no. Sin la ebullición creativa de la cultura catalana en los primeros decenios del siglo XX, sin la cercanía de Barcelona a París, el genio de Dalí no habría encontrado un ambiente propicio para estallar. Y no es solo la catalanidad, sentida por ambos de manera incuestionable, sino también -es muy probable- el hecho de que tanto Gaudí como Dalí rimen con rumí, por expresarlo de alguna manera. Sobre su pertenencia a una etnia menospreciada pero abundante en genio no hay ni controversia, como si fuera tabú.

Según la Yourcenar, el tiempo es el gran escultor. No ha tenido que pasar mucho para que eleve a Gaudí y a Dalí a la categoría de cumbres del arte. A lo largo de la historia hemos visto cómo el tiempo actúa de enterrador de prestigios que en su momento habían llegado muy alto. Y, al revés o no, el tiempo consagra con todo el esplendor a aquellos que no ha conseguido destruir.

Como aliados del tiempo cuando ejerce, no de escultor sino de destructor perverso, nuestros antidalinianos y antigaudinianos han hecho lo posible para empequeñecer sus figuras. Incluso para destruirlas. El grueso de la intelectualidad catalana, ya antes en el caso de Gaudí pero con ambos desde la posguerra, ha resoplado y malhablado a diestro y siniestro. A Gaudí no se le perdona el fervor religioso, cuando justamente, al igual que los místicos, este fervor religioso es la clave de bóveda de su inspiración. A Dalí no se le perdona todavía (¡a estas alturas!) que fuera anticomunista, cuando es del todo evidente que el comunismo, como todos los totalitarismos, prohíbe la libertad creativa y castiga de manera inhumana y cruel el sentido crítico de los artistas.





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Esta magnifica nota firmada por el presidente del "Consell Nacional de la Cultura i de les Arts" de Catalunya. creo que pone los puntos sobre las ies de manera muy clara tajante y sin ninguna retórica, la realidad es que no solo no se le perdona a Gaudí que haya sido tan religioso aunque estoy de acuerdo con esa afirmación creo que no es solo eso sino que es mucho más lo que no se le perdona
 
No se le perdona a Gaudí por ejemplo que siendo de casa, siendo de nuestro país,  siendo parte de lo nuestro,  sea una figura tan grande, tan grande que nos deja a todos empequeñecidos.

No se le perdona tampoco su asimetría ni su rusticidad, ni su estética claramente naturalista, aunque parezca extraño gustaría mucho más si su estética fuese brillante pulida y dorada, basta ver la ultima restauración (hay que decirlo una magnifica restauración) del Palau Güell de la calle Nou de la Rambla, los hierros se doraron hasta la saciedad y las piedras se pulieron hasta los limites posibles, para dar una imagen de lujo
 
A mi entender Gaudí entendía el lujo como algo opaco y no brillante y dorado.

En la Casa Batllo, otro ejemplo entre tantos otros que podriamos citar  se colocó una puerta de hierro simétrica a la original y a todos les pareció perfecto aun no he leído ni oído ninguna critica al respecto, casi dio la impresión que así se corregía el error del " Genio" ahora la casa ya tenía la forma perfecta y ademas simetrica.
Todo esto y mucho mas aun no se le perdona a Gaudí
Creo que Xavier Bru de Sala solo hizo que abrir la caja de Pandora ya veremos que otras consideraciones puedan salir de esta caja se abre una nueva era en los estudios de la vida y obra de Antoni Gaudí.


Luis Gueilburt