lunes, 22 de abril de 2013

La libertad y sensualidad del Art Nouveau planean sobre París
París, 22 abr (EFE).- La Pinacoteca de París recompensa al Art Nouveau con la primera retrospectiva que se presenta sobre este movimiento en la capital francesa desde 1960 y en la que se reunirán más de doscientos objetos de esa corriente artística de finales del siglo XIX y principios del XX.
Arrinconada poco antes de la Primera Guerra Mundial y reemplazada unos años más tarde por el Art Déco, esta corriente rompió con el clasicismo y academicismo y dio rienda suelta a la libertad, la transgresión y el erotismo, a través de las pinturas, carteles, esculturas, porcelanas o aderezos que se exhiben hasta el próximo 8 de septiembre en "L'Art nouveau, la revolution décorative".
"Los artistas exploraron la naturaleza de la feminidad de una manera insólita hasta el momento, representando la liberación y la confianza de una mujer que empieza a modificar su posición en la sociedad europea", explicó a Efe, en la inauguración de la muestra, el comisario Paul Greenhalgh.
A partir de 1895, y con la industrialización y la incertidumbre internacional como telón de fondo, artistas como Gallé, Daum, Gaudí, Klimt o Bugatti apostaron por las formas arabescas, la línea curva y las volutas, desprendiéndose así de los convencionalismos de la época.
Divertirse ya no sería un tabú. Los juegos y la sátira estaban permitidos e incluso eran motivo de celebración. Ninguna pauta pondría freno a la imaginación de estos artistas que operaron en París pero también en Nancy, Bruselas, Londres, Barcelona, Praga, Viena y Túnez.
"El Art Nouveau destilaba un ambiente respetable combinado con un perfume de escándalo, como un tío abuelo que esconde un pasado lascivo", comentó Greenhalgh.
Desde sus inicios devino un "arte total", que cubrió la mayoría de los dominios, desde la pintura, la música, la joyería o la cristalería, hasta el mobiliario o la arquitectura, y que se entusiasmó con la poesía, la naturaleza y la feminidad, a las que tomó como referencia.
Los cabecillas de esta estética improvisaron tanto con los soportes clásicos como con las técnicas más variadas, entre ellas la madera, las piedras preciosas, el hierro, el vidrio, la litografía, la pintura a la cola, las tapas de libro, las ilustraciones de revista, los carteles publicitarios y los diamantes.
A finales del siglo XIX y principios del XX las ciudades europeas experimentaron una celeridad sin precedentes. Las relaciones humanas fueron rotundamente transformadas por el desarrollo de las redes de comunicación y de transporte.
Apareció el telégrafo, el automóvil, los rascacielos, los periódicos y revistas de masas, los grandes almacenes y el avión. Todos ellos contribuyeron a dotar al nuevo estilo de movimiento y velocidad.
Esta escuela inspiró, también, diversas construcciones arquitectónicas, desde el Hotel Tassel de Bruselas concebido por Victor Horta en 1893 y considerado el precursor del Art Nouveau estructural; el teatro Loïe Fuller, ideado por Herni Sauvage, o las controvertidas estaciones del metro de París de Hector Guimard.
Pese a su vertiente más cosmopolita, este estilo no desatendió la relación del ser humano con la naturaleza. Apenas veinte años después de la publicación de "El origen de las especies" de Charles Darwin, los artistas nouveau concebirán los caprichos, deseos, formas y contornos de las personas, similares a los de la flora y la fauna.
"Los volúmenes y las líneas que dibuja este movimiento permitían mezclar las formas humanas, animales y vegetales en el reconocimiento de una nueva sinonimia", confirmó Greenhalgh.
Este estilo, también llamado "nouille" (tallarín) disfrutó de su mayor apogeo entre 1890 y 1905 y triunfó, sobretodo, a partir de la Exposición Universal celebrada en París en 1900.
Sin embargo, desde este momento tropezó con numerosos detractores, integrantes tanto de la extrema derecha como de la izquierda más intensa.
Los enemigos del Art Nouveau serán, por un lado los partidarios del historicismo tradicional y por tanto de la ortodoxia pictórica clásica, y por otro los abanderados de las utopías más idealistas, que reclamarán algo más innovador.
Por este motivo, hasta el momento, la corriente nouveau no ha sido patrocinada por las instituciones urbanistas, los museos han rechazado adquirir sus obras y los historiadores la han considerado de una "irracionalidad inestable".
Por Laura Bayarri EFE

viernes, 12 de abril de 2013

La Seu retira la réplica del tornavoz diseñado por Gaudí

La pieza recreada por el arquitecto Elías Torres debía haberse desmontado hace dos años y medio 

Diario de Mallorca 

 

 

12.04.2013 | 01:14

Unos operarios se encargaron ayer de desmontar la réplica del tornavoz de Gaudí de ochos metros.
Dos años y medio después de que expirara el permiso de exposición, la réplica del tornavoz de Gaudí sale de la Seu. La Catedral dio ayer su último adiós a la pieza creada por el arquitecto ibicenco Elías Torres en un desmontaje, que llega con motivo de la restauración de los dos púlpitos.
En febrero de 2010, la réplica fue instalada en la columna del trono del Evangelio. En teoría, era una "exposición temporal" promovida por la conselleria de Vivienda y Obras Públicas del Govern de Francesc Antich. Dicha creación costó 30.000 euros a las arcas públicas y tenía permiso para ser exhibida hasta octubre de 2010.
El pasado 19 de febrero, el vicepresidente del Consell, Joan Rotger, informó que la comisión de Patrimonio aprobó la ampliación de un proyecto de intervención en el coro de la Seu, unos trabajos que contemplan la retirada de la réplica del tornavoz que Antoni Gaudí creó para la Catedral. En el informe de la comisión de Patrimonio, los técnicos autorizaron la retirada del tornavoz porque contaba con la autorización para ser instalado durante el periodo de un año y aún no se había retirado. El restaurador y conservador Pere Terrassa Rigo fue el encargado de supervisar el desmontaje de la réplica de ocho metros del tornavoz de Gaudí. Anoche explicó que los trabajos duraron toda la jornada. Fue largo porque las dimensiones de la pieza y su altura obligaron a los operarios a instalar dos inmensos andamios. "El desmontaje fue aparatoso por las dimensiones de la pieza pero el trabajo fue perfecto. Estaba todo muy bien estudiado", detalló el restaurador. También concretó que se había protegido con espuma y tableros el púlpito de Juan de Salas para evitar que cualquier pequeño error pudiera dañar la instalación. Tras una larga jornada de desmontaje, la réplica de Gaudí salió de la Seu sin ningún contratiempo.
Pieza original
La pieza original diseñada por el arquitecto catalán ocupó su espacio en la columna del trono del Evangelio entre 1904 y 1971. En febrero de 2010, una réplica regresó al mismo lugar. En la inauguración de hace tres años, el anterior conseller de Vivienda y Obras Públicas, Jaume Carbonero, cuyo departamento sufragó el coste de la construcción, aseguró que el tornavoz no era solo un elemento ornamental, si no que tenía una función específica: amplificar la voz y hacer que se escuche hasta el final del templo. "Cuando el tornavoz vuelva a quitarse, veremos cómo habla el vacío que deja", afirmó en aquel entonces Carbonero. A partir de ahora, se puede comprobar dicho vacío ya que la Seu ha dicho adiós a la pieza.