viernes, 19 de julio de 2013

Vendida la silla de la casa Batlló

El mueble se adjudica por 38.000 euros, el precio de salida


La silla en la sala Balclis, días antes de su subasta. / joan sanchez


Visto y no visto. La expectación causada por la subasta de la silla de costura diseñada por Antoni Gaudí para la Casa Batlló en 1907 se acabó sin los típicos piques entre varias personas pujando por ella, superando cada vez la cifra anterior. Ayer, la estrella de la subasta de verano de la sala Balclis, que constaba como el lote 1211, solo tuvo una puja y al final se acabó comprando por el precio de salida, los 38.000 euros.

Durante el segundo día de la subasta, alrededor de las 18 horas, esta silla de costura inédita hasta hace una semana que Gaudí creo en pino de melis procedente de Cuba para una de las salas de la vivienda que construyó en el número 43 del Paseo de Gràcia, apareció en la pantalla, muchos contuvieron el aliento. Pero tan solo una persona levantó su mano ofreciendo el precio de salida. Nadie subió la puja y tras los inevitables a la de una, a la de dos, a la de tres. El mazo adjudicó la pieza a esta misteriosa señora que, por supuesto no se identificó. Ahora hay un plazo de diez días para hacer efectivo el dinero. Tendremos que esperar algo más para que se conozca sus, a partir a ahora, nuevos dueños.

Según explicaron sus dueños hasta ahora, los bisnietos del fundador de la casa José Batlló, la silla ha estado relacionada con su familia desde siempre. Su bisabuela la pasó a su abuela y ésta a su padre que la tuvo con él hasta que falleció. La silla siguió en la casa familiar hasta que la madre de los ocho hermanos que han decidido subastarla murió en agosto de 2010. Uno de los bisnietos, José Luis Marimón recuerda que la silla siempre estuvo vinculada con Fermina García, persona que entró a trabajar en la casa para cuidar a los hijos de Mercedes Batlló, la segunda hija de José Batlló.
Marimón recuerda que Fermina cuidó de la casa Batlló cuando los amos se marcharon durante la Guerra Civil, cuidando los muebles para que no fueran destruidos, entre ellos su silla de costura que ahora ha sido vendida.

jueves, 18 de julio de 2013

El MNAC incorpora a su colección permanente un paragüero de Rafael Masó


16-07-2013 / 18:01 h EFE

El Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC) ha incorporado a su colección permanente una obra del arquitecto Rafael Masó, un paragüero-colgador de 1910 cedido en depósito por la Fundación Rafael Masó.

Según ha informado hoy el museo, el Paragüero-colgador, diseñado en su momento para la Casa Salieti, es uno de los mejores ejemplos del trabajo en hierro forjado de Rafael Masó (1880-1935), uno de los máximos exponentes de la arquitectura y el diseño novecentista en Cataluña.

La obra, que había estado siempre en manos privadas, salió a subasta recientemente y fue adquirida por la Fundación Rafael Masó.

El presidente de la Fundación y alcalde de Girona, Carles Puigdemont, y el presidente del Patronato del MNAC, Miquel Roca, han firmado hoy un convenio de cesión de la obra en depósito por un periodo de diez años.

Ambas instituciones hacen de esta forma posible que la producción de Rafael Masó esté presente en las colecciones del museo, que hasta ahora no contaba con ningún obra del arquitecto gerundense.

El Paragüero-colgador de la Casa Salieti se expone junto a las obras de otros arquitectos contemporáneos y amigos de Rafael Masó como Antoni Gaudí, Josep Puig Cadafalch y Josep Maria Jujol.

La obra es un buen ejemplo de la evolución que Masó hizo desde el modernismo de su juventud hacia las formas más geométricas y austeras del novecentismo.
El impresionante paragüero, de más de dos metros de altura, también es un magnífico ejemplo del trabajo que el arquitecto gerundense hizo por renovar y reivindicar los oficios artísticos con artesanos locales, en este caso con la colaboración del forjador Nonito Cadenas, uno de sus principales colaboradores en la decoración de edificios.

La Casa Salieti es un edificio del siglo XIV del centro de Girona que Masó reformó entre 1910 y 1911 por encargo de Joan Salieti (1835-1928), un empresario de la industria del papel muy influyente en la sociedad gerundense de la época y cliente habitual de Masó.

El paragüero forma parte de una intervención importante en el edificio, centrada alrededor de la escalera principal, con varios elementos de forja, piedra, cerámica y vitrales, para resaltar su lado noble, en una línea que recuerda los interiores neogóticos de la arquitectura Arts & Crafts inglesa, que Masó conocía y admiraba.

miércoles, 17 de julio de 2013

Cataluña celebra a Jujol en la Bienal de Arquitectura de Venecia

Día 17/07/2013 

Josep Torrents toma como punto de partida la Casa Bofarull del arquitecto modernista para armar su proyecto «Del fragmento al todo»



 

  La Casa Bofarull, obra de Josep Maria Jujol, se encuentra en Els Pallaresos. Foto: Pere Ferré


El arquitecto barcelonés Josep Torrents será el encargado de representar a Cataluña en la próxima 
Bienal de Arquitectura de Venecia con "Del fragmento al todo", un proyecto que toma como punto de partida la Casa Bofarull del arquitecto modernista Josep Maria Jujol para poner de relieve la existencia de un hilo conductor que atraviesa la arquitectura catalana. 

De este modo, Torrents reivindica a Jujol como "una personalidad atemporal, que siempre será moderna" con un proyecto, tal y como destacado el jurado del proyecto, "representa una continuidad de actitud respecto a la anterior presencia catalana en la Bienal de Venecia, actitud en cuanto a las fuentes de la auténtica arquitectura".

De hecho, "Del fragmento al todo" se fija en la masía del siglo XVI en la que Jujol intervino durante veinte años para poner énfasis en la dedicación que el arquitecto modernista, estrecho colaborador de Gaudí, tenía con sus proyectos, "desde el pomo de una puerta hasta una chimenea".
El proyecto, en el que el Institut Ramon Llull invertirá 470.000 euros, cantidad similar a la de la anterior edición y de la que 225.000 euros corresponden estrictamente a la exposición, seguirá la huella jujoliana en otros espacios arquitectónicos como el Espacio Transmisor de Túmulo-Dolem Megalítico de Seró, o el Espacio Público La Lira. Torrents aprovechará también su paso por Venecia para "reivindicar a nivel personal a uno de los arquitectos más incomprendidos".

domingo, 14 de julio de 2013

Fermina García y la silla de Gaudí

La subasta de un mueble inédito creado para la Casa Batlló por el arquitecto enfrenta a los dueños actuales de la vivienda con la familia que la construyó




















La silla de costura que creó Gaudí para la Casa Batlló. / joan sanchez

Fermina García entró a trabajar como niñera al servicio de la familia cuando nació Juan, el primer hijo de Mercedes Batlló Godó, segunda hija de José Batlló, el industrial textil que encargó a Antonio Gaudí la reforma de su casa situada en el 43 del paseo de Gràcia de Barcelona. Y así lo hizo hasta que “Juanin” murió con siete u ocho años. Pero no se quedó sin trabajo. Fermina siguió cuidando a los otros cinco hijos del matrimonio que nacieron después. Durante la Guerra Civil, cuando los señores se marcharon, Fermina se hizo cargo de la casa, incluso cuando fue ocupada por tropas republicanas, evitando que causaran destrozos y salvando muebles y objetos. Entre ellos “su silla”, un exclusivo mueble que Gaudí creo en 1907 para la sala de costura, creado en pino de melis procedente de Cuba, tallado y torneado y de forma ergonómica para que se adaptara al cuerpo.





Imagen de la silla que se venderá en Balclis entre los días 17 y 18 de este mes. / balclis
La “silla de costura” de Fermina, tan inédita como su propia vida, salió a la luz por primera vez el pasado lunes cuando Balclis anunció que iba a subastarse por un precio de salida de 38.000 euros. Sus actuales propietarios, ocho de los bisnietos de José Batlló, habían decidido desprenderse de ella después de tener el mueble cerca toda su vida.

Según explica José Luis Marimón, uno de los ocho hermanos, su familia ya habían intentado venderla a finales de 2010. “La heredó nuestro padre de su madre y luego pasó a mi madre hasta que falleció en agosto de 2010. Entonces decidimos, para que volviera al lugar para el que se había diseñado y en el que había prestado sus servicios durante años, ponernos en contacto con la familia Bernat, los actuales propietarios de la Casa Batlló, pero no la compraron al no llegar a un acuerdo económico”. También la ofrecieron a un gran museo barcelonés que no la adquirió por falta de liquidez, según Marimón.

Por eso les extrañó que los responsables de la Casa Batlló aseguraran el lunes que no tenían constancia de su existencia, tras saber que la silla se vendía. Debía ser verdad, porque la sociedad Casa Batlló, SLU, que gestiona las visitas y ofrece el edificio para actos sociales, vende desde el mes de junio en “primicia mundial” réplicas de una silla igual que la que se quiere subastar —pero con las patas más largas— que se puede adquirir por 1.936 euros.


“Por ahora, la única silla auténtica es la nuestra” asegura la familia Batlló
Desde la Casa Batlló aseguran que son copias exactas de una silla de su propiedad que adquirieron hace unos años, pero se niegan a proporcionar más datos y remiten al mes de septiembre, que es cuando, mantienen, presentarán su silla.

“Las copias de la silla que venden en Casa Batlló no son de una ‘silla de costura’, sino de ‘cosidor’, que no es lo mismo”, asegura Marimón, que explica que en la sala de costura podía haber diferentes sillas, además de las que usaban las modistas, y que Gaudí pudo crearlas de altura diferente.
Varios especialistas en el mobiliario creado por Gaudí, consultados por este diario, no dudan de la autenticidad de la silla que se subastará la semana que viene.
Marimón y sus hermanos, a pesar de que el informe de Balclis que acompaña a su silla para subastarla defiende que en algún momento se le cortaron las patas, mantienen que esto no fue así. “Solo se recortaron ligeramente para reparar un desgaste irregular por el uso o el arrastre, pero sin variar sustancialmente su altura", explica.



Una tercera vista de la silla que se venderá en Balclis entre los días 17 y 18 de este mes. / Balclis
Maria Lluïsa Batlló, nieta del impulsor del constructor de la casa, de 85 años, corrobora sus palabras. Ella y sus siete hermanos vivieron hasta la Guerra Civil en el piso 2-2ª de la Casa Batlló. Según explica, a la muerte de sus padres los hermanos heredaron dos sillas de costura “idénticas de bajitas a las que ahora se subastan”. Su hijo Lorenzo también las recuerda y asegura que una de sus mayores diversiones fue saltar sobre ellas cuando era niño. Según Maria Lluïsa, pasados unos años intentaron venderlas a la familia Bernat, pero no se pusieron de acuerdo y las subastaron en una galería de Pau Claris, seguramente Brok.

 Allí, según siempre la señora Batlló, sí fueron adquiridas por los dueños de la Casa Batlló. Pero las sillas no acabaron bien: un incendio en un almacén, explica Maria Lluïsa, afectó también a los muebles y “quizá acabó con ellas”. El caso es que no han vuelto a saber nada más de ellas.

Hasta ese momento, según Marimón, el “único ejemplar auténtico es nuestra silla y en consecuencia el más valioso”. Por eso, prosigue: “Mis hermanos y yo apoyaremos con todos nuestros conocimientos al que se convierta en el nuevo propietario de la silla para que lo haga, en defensa de los derechos que le ampararán como propietario del original”.
Fermina García siguió viviendo en la Casa Batlló hasta que falleció, pero sigue vinculada con la familia para la que trabajó casi toda su vida. Está enterrada en el panteón familiar de los Batlló, junto con Mercedes y cuatro de los seis hijos que cuidó, siempre en su silla de Gaudí, tan inédita como su vida.

miércoles, 10 de julio de 2013

Una silla inédita de Gaudí sale a la luz para su subasta

La Casa Batlló, la vivienda para la que fue creada en 1907, desconocía la existencia del mueble

EL PAIS
Dos vistas de la 'nueva' silla de Antoni Gaudí que sale a subasta. / balclis

No es necesario hacer encuestas para saber que Antoni Gaudí es una de las marcas de Barcelona que más vende y que todo lo que rodea a este inclasificable arquitecto despierta un máximo interés y genera muchos beneficios. La última historia tiene que ver con una pieza de mobiliario creada por él, genial y único como los edificios que el arquitecto construyó. En concreto una silla de costura inédita realizada por el reusense alrededor de 1907 para la Casa Batlló, que había acabado en el número 34 del paseo de Gràcia. Como el resto de los muebles de la vivienda fue creada en la carpintería Casas i Bardés. Está realizada en pino de melis —Pinus palustris— procedente de Cuba tallado y torneado al que dio forma ergonómica, como casi todo lo que creaba, para que se adaptara a la postura del cuerpo de la señora Batlló cuando cosía.

La pieza aparece en el catálogo de la sala Balclis con un precio de salida de 38.000 euros y se subastará la próxima semana en Barcelona. Hasta la fecha los actuales propietarios de la Casa Batlló, la familia Bernat, creían que existía una sola silla de costura. Fue la que adquirieron hace unos años convencidos de que era el único ejemplar. Tanto que desde junio comercializan réplicas “en exclusiva mundial” de la silla creadas de forma artesanal, con la misma madera y técnicas que usó Gaudí. Aprovechando los meses de tirón turístico ya han comenzado a venderlas, pese a que tenían pensado presentarlas en septiembre. El precio de venta es de 1.936 euros cada una.

La pieza, valorada en 38.000 euros, se suma a la única conocida hasta hoy

Pero ayer descubrieron, por sorpresa, que existe, al menos, una segunda silla de costura en discordia. “Intentaremos saber todo lo posible sobre ella porque nuestro patrimonio es lo relacionado con la casa Batlló”, explican fuentes de la sociedad Casa Batlló S.L.U. que gestiona las visitas —más de un millón de personas en 2012— y ofrece el edificio para actos sociales, aunque no quisieron aclarar si intentarían comprarla o no.

El caso es que la silla ha llegado a la sala de subastas de la mano de los bisnietos de José Batlló que dan fe con “documento incluido” de que es auténtica, “ya que siempre ha estado vinculada a su familia y la han ido heredando generación a generación”, explican. El mueble tiene una particularidad: En un momento dado se le cortaron los extremos de sus cuatro patas para que fuera utilizada por Fermina García, la ama de cría de la tercera generación de los Batlló, según han asegurado los mismos dueños de la silla hasta ahora, con el fin de poder amamantar mejor.
La silla vista desde otro punto de vista. / balclis

Tampoco hay duda de la autenticidad del mueble para los tres especialistas en Gaudí —sobre todo en la colonia Güell—, como son Marià Marín, Manuel Medarde y Galdric Santana, que han redactado una extensa ficha para Balclis. Tras analizar la técnica y la cola de fijación de procedencia animal empleada y estudiar la historia de la silla, aseguran que esta es incluso es un “modelo inicial experimental, a modo de prototipo para posteriormente fabricar los ejemplares definitivos, lo que confiere un valor añadido como pieza histórica de referencia”. Aunque también reconocen que “la existencia de algún documento de la época firmado por Gaudí, factura de pedido del taller o ebanista que la realizó, o documento de encargo del propietario, servirían para su completa autentificación”, además de un estudio de dendrocronología de la madera que proporcionaría la edad de la misma.

Ayer, primer día de exposición pública de las piezas que se subastarán los días 17 y 18, fueron varias las personas que ya se interesaron por la silla. La mayoría extranjeros.
Las piezas de mobiliario creadas por Gaudí han alcanzado grandes precios en subastas. En mayo de 2011 se vendió en París un banco de dos plazas por 320.000 euros. No rebasó el millón de euros que se pagó en 2007 por el espectacular biombo de la Casa Milà que vendió Christie’s en Nueva York.