sábado, 26 de octubre de 2013

El último cromo de Gaudí




El País,  Massimiliano Minocri

El patrimonio monumental de Barcelona es una de sus primeras marcas de identidad. Y dentro de sus edificios sobresalen, de forma destacada, los del periodo Modernista. Tanto, que el 80% de visitantes que vienen a Barcelona cada año aseguran que lo hacen atraídos por maravillas como la Sagrada Familia, la Casa Batlló, La Pedrera o el Parque Güell. Todas llevan la firma del genial arquitecto Antoni Gaudí que las construyó a caballo entre finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX. Dentro de poco, a este club de privilegiados, se unirá un nuevo edificio que abrirá sus puertas para dejar al descubierto lo que esconde en su interior. Son los pabellones de la Finca Güell situados en el barrio de Pedralbes. Estas pequeñas joyas, propiedad de la Universitat de Barcelona, acaban de ingresar en la World Monuments Watch, entidad que cuenta con el patrocinio de American Express, que desde 1996 pone el foco en monumentos con problemas de conservación de todo el planeta para captar fondos. Este año ha escogido 67 lugares de 41 países. Con su apertura serán siete los edificios del arquitecto visitables en la ciudad. Barcelona vive una fiebre Gaudí, porque Gaudí, hoy por hoy, es sinónimo de visitas e ingresos económicos.

Los pabellones de la Finca Güell fueron construidos por Antoni Gaudí entre 1884 y 1887 —coincidiendo con otra obra de juventud del arquitecto como es la Casa Vicens—. Los construyó en una de las mayores fincas privadas que jamás hayan existido en Barcelona: Al final del camino privado de los Güell —la actual Manuel Girona—, el magnate y su familia construyeron una vivienda de veraneo de aires caribeños que estuvo en pie hasta 1919 cuando se derribó para levantar el Palacio Real de Pedralbes. Para delimitar la enorme zona, encargó en 1883 a un joven arquitecto que había descubierto en la Exposición de París de 1878 que construyera la valla, la puerta principal de acceso, otras tres secundarias, la caseta del guarda y las caballerizas con su picadero —ya que por entonces todavía no hacían falta los garajes para automóviles—.Cinco metros de ancho con un dragón alado encadenado de hierro forjado, en la puerta
Gaudí, como no podía ser de otra forma, construyó una impresionante puerta de cinco metros de ancho con un dragón alado encadenado de hierro forjado —trabajo que realizó el taller de Vallet i Piquer a partir de un diseño suyo de 1885— lleno de elementos simbólicos y astronómicos y que muchos aseguran que incluso se movía, como si se retorciera, al abrir la puerta. Era la entrada para carruajes junto a la que creó otra más pequeña para peatones. A lado y lado de la puerta construyó dos pequeños pabellones: uno como vivienda del portero de la finca —el auténtico guardián— formado por tres cuerpos. El central de planta octogonal, en su interior un enorme salón abierto en el que destaca una chimenea y dos habitaciones adosadas. Todo cubierto por una cúpula que aporta luz y ventilación a las estancias.

Al lado derecho de la puerta construyó las caballerizas que podían acoger hasta una docena de caballos; una construcción rectangular subdivida ladón. La caballeriza se comunica con el picadero, de planta cuadrada, cubierto también por cúpula. En las paredes exteriores usó placas de cerámica con dibujos geométricos, como celdas de abeja, o esgrafiados que se han conservado casi como el primer día.






Detalle de la puerta de la Finca Güell, el primer trabajo de Antoni Gaudí para la familia / massimiliano minocri

En estas pequeñas construcciones Gaudí puso en práctica soluciones que luego aplicó en sus futuros edificios como las bóvedas de revolución o el trencadís cerámico, con el fin de adaptar la superficie plana de la baldosa a las formas curvas de los muros, que empleó por primera vez en el exterior de la linterna del picadero.

Los pabellones conservan algunas de las herramientas utilizadas por Gaudí para construir sus edificios, como una hormigonera, andamios, mazas y tenazas, mientras que en el jardín se puede ver una grúa idéntica a la que se usó para construir La Pedrera, pocos años después.

Los dos edificios están ubicados en un lugar de nombre mítico: El jardín de las Hespérides, un lugar en el que Gaudí plantó sauces, olmos y álamos, además de encinas y naranjos.
La historia es conocida. El suegro de Eusebi Güell fue Antonio López, otro de los hombres más ricos del momento y protector de Jacint Verdaguer, que repartía limosna entre sus trabajadores de la Compañía Transatlántica. El mosén y poeta había compuesto La Atlántida es esta finca donde pasaba temporadas. Por eso, Gaudí no dudó, a la hora de realizar el diseño del jardín —y tras desechar realizarlo bajo influencia francesa— en representar la mitología del poema: la historia de la victoria de Hércules sobre el dragón Ladón y tres ninfas (las Hespérides) que cuidaban un maravilloso jardín en el Mediterráneo occidental. El héroe les arrebató las manzanas de oro del jardín y como castigo el dragón fue convertido en la constelación de la serpiente, por eso el dragón tiene esa forma tan retorcida. Nada que ver, por tanto, este animal con la leyenda de Sant Jordi. En el pináculo que corona la puerta principal, Gaudí representó los frutos de oro que perdió el furioso vigilante.
Hasta el 2010 la caballeriza y el picadero acogieron la Real Catedra Gaudí de la Universidad Politécnica de Barcelona, que hasta su muerte en 2012 desempeñó el arquitecto Joan Bassegoda Nonell, uno de los mayores especialistas en la obra de Gaudí. Con su marcha, la Universitat de Barcelona, la propietaria de los edificios desde que adquirió el solar en 1956 para construir la facultad de Derecho en el que iban incluidos los pabellones, tomó conciencia de este patrimonio y pensó en buscar recursos para su rehabilitación, así como en crear un plan director para ponerlos en funcionamiento.

La catedrática de Historia del Arte de la UB Mireia Freixa, directora del grupo de Investigación Gracmon especializado en Modernismo, es la que ha liderado la propuesta para incluir los monumentos en la lista Watch 2014, que elabora el Fondo Mundial de Monumentos (WMF). “Ya se tenía el plan director para intervenir en los elementos arquitectónicos deteriorados, como las cubiertas, revestimientos y maderas, así como en el jardín y en las paredes del perímetro de la finca, eliminando la valla levantada en los años sesenta por una nueva permeable que permita ver el jardín desde el exterior”. El plan director, firmado con el Ayuntamiento de Barcelona en septiembre de 2012, también prevé abrir un puerta de acceso nueva en la Avenida de Pedralbes y construir un pequeño pabellón de recepción para que los visitantes no tengan que acceder por la del dragón. El proyecto total cuenta con un presupuesto que ronda el millón de euros. A partir de ahora, la fundación americana buscará los recursos de empresas y mecenas privados de todo el mundo con el fin de llevar a cabo los trabajos.

Según Josep Vilalta, delegado del rector para las relaciones locales de la UB, el plan director prevé actuar en diferentes etapas. Primeramente en la zona más afectada que es la casa del guarda, donde aparte de enormes problemas de humedad en techos y paredes las ventanas fueron tapiadas para evitar que se siguieran celebrando botellones y otros actos en su interior. La vivienda todavía conserva alineadas sobre la repisa de la chimenea las películas de video que el último bedel de la universidad tenía, mientras que en una de las paredes embaldosadas se aprecian los restos de una cocina americana.

Habrá que resolver también los problemas en la cubierta de la caballeriza y el picadero, así como recuperar el suelo original de la caballeriza cubierto ahora por parquet. “El jardín será lo último en lo que se intervendrá y se intentará recuperar el aspecto original que tuvo cuando Gaudí lo creó”, explica Vilalta, que deja claro que las construcciones no corren ningún tipo de riesgo grave.
Según Vilalta, la UB está pensando en la posibilidad que sea una empresa especializada la que explote el conjunto y organice las visitas “como ocurre con la Colonia Güell”, la obra gran construcción visitable de Gaudí, esta vez en Santa Coloma de Cervelló.

“La inclusión en la Watch exigía dos condiciones esenciales: que los propietarios tengan el respaldo de las autoridades locales y que haya un plan de usos que garantice la sostenibilidad del monumento una vez restaurado”, explica Lluís Bosch responsable de rutas de la Ruta del Modernisme, que organiza desde 2005 visitas guiadas. El Ayuntamiento de Barcelona, a través del Institut del Paisatge Urbà, también está detrás de la iniciativa y está previsto que con su apertura se puedan organizar actividades de tipo académico y cultural, así como actos programados por el distrito de Les Corts. En un futuro próximo incluso quien lo desee se podrá casar bajo un techo creado por Gaudí.
Fundamental será para captar visitas que el bus turístico que pasa por la Avenida de Pedralbes tenga una parada en los pabellones. Hasta ahora es fácil ver cómo el vehículo disminuye su velocidad a la altura de la enorme puerta mientras todos los turistas, como si fuera una coreografía, giran sus cabezas para ver el dragón amenazante. Pronto, si todo acaba bien, podrán entrar y pasear por el mítico jardín, tocar la campana de la puerta, que dicen que trae suerte, y escuchar la peculiar acústica bajo la cúpula del picadero. Todo por unos euros.

Sin fundación que vigile

“Goce de un restaurante al estilo Gaudí y disfrute de la Barcelona más modernista”. Es el eslogan de uno de los restaurante Tapas Gaudí que utilizan como reclamo al arquitecto. El 'típico bar barcelonés' no es el último ejemplo de explotación del genial Gaudí. En 2012 abrió sus puertas GaudíExperience, en el que se explica su vida y obra a través de la última tecnología —incluye un trepidante documental de 8 minutos en 4D— por el que han pasado (a 9 euros) más de 50.000 personas, la mayoría turistas.
Y es que todo lo relacionado con Gaudí es sinónimo de ingresos y beneficios económicos y la figura del arquitecto de Reus se ha convertido en una especie de gallina de los huevos de oro. Cualquier edificio o centro cultural que expone una de sus obras registra colas kilométricas.

Pero no todo el mundo está de acuerdo con esta explotación. Luis Gueilburt, especialista en la obra del arquitecto, que ha documentado 93 de sus obras, asegura que la fiebre Gaudí le está pasando factura ya que muchas intervenciones acaban “con el ángel de sus obras”, mientras que querer rentabilizarlo tanto puede terminar “por afectar sus estructuras porque no están diseñadas para un tránsito tan grande de personas”. Gueilburt reclama una fundación que vele por su obra, de la misma manera que existen para la de Tàpies, Miró o Dalí. Y si no se hace es por “problemas políticos, ideológicos e incluso miedo”.

Para el experto en turismo y patrimonio Manel Miró, “es evidente que la marca Gaudí tiene mucha fuerza y cualquiera con una obra de él quiere subirse al carro. Cuando una marca se hace tan poderosa los intereses son enormes”. Reconoce el enorme componente comercial, pero asegura que “es legítimo, como cualquier otro negocio”. El problema es que los precios son altos. “Si pones tarifas excesivas y sigues llenando de turistas, acabas expulsando a la población local del patrimonio que deja de ir”.

El historiador del arte Francesc Fontbona no duda en calificar a Gaudí de “bestia inmensa del arte universal”. Para él, no se trata de una moda pasajera ya que “no existe otro con su capacidad de creación”. En cuanto a la imagen tópica que se llevan los turistas que visitan Barcelona dice que: “Miguel Ángel es el Tormento y extasis de Charlton Heston, pero era una película digna que convertía al artista en un personaje para el gran público. Gracias al turismo conocemos a Gaudí”, remacha.

viernes, 18 de octubre de 2013

Botines, el edificio "especial" que cumple 120 años

La sociedad leonesa rechazó el proyecto de un desconocido Antonio Gaudí para un edificio que en 1918 se tasó en 2.500 pesetas y cuyo valor hoy es incalculable 
Luis V. Huerga / @luisvhuerga       17/10/2013

 
“Gaudí dejó escrito que le enviaran las críticas por correo, que luego las colgaría en cuadros”. Quizá el genio catalán ya era consciente de que en el año 1893, cuando se inauguró el edificio con la polémica instalada en la ciudad, su obra pasaría a la historia como uno de los monumentos más emblemáticos de la ciudad. La sociedad leonesa no quiso que en el centro de la ciudad llegara un desconocido, procedente de Cataluña, para construir un estrambótico edificio de viviendas, por un encargo personal de un industrial catalán. 

Por aquel entonces, Antonio Gaudí se encontraba construyendo el Palacio Episcopal de Astorga, por lo que pudo dirigir la construcción desde León. El arquitecto firmó los planos en el año 1891 y, dos años después, se inauguró el edificio, que acogió la tienda de venta de material textil y varias viviendas en alquiler, además de contar, desde muy pronto, con un servicio de préstamo bancario que, después, derivaría en el Monte de Piedad y en lo que posteriormente se conoció como Caja España.

Todo ello, ante el recelo de una sociedad leonesa reticente a incorporar en la ciudad cualquier elemento de modernidad. La primera hoja catastral que se encuentra en el Archivo Histórico Provincial de León, y que daba al edificio un valor de algo más de 2.300 pesetas, cataloga al edificio como una construcción “especial”, redactado de un modo un tanto despectivo. “Todos los cambios cuestan aceptarlos en León y en ese momento Gaudí tuvo problemas”.



Imagen actual de Botines como sede de la Obra Social de Caja España. 

Una compra de 750.000 pesetas
Así lo ha explicado la directora del Archivo, Eva Merino, que custodia en el centro la documentación fiscal del edificio, así como varias fotografías inmediatamente posteriores a la fecha de la inauguración, de la que este 2013 se celebran 120 años. En esos documentos se refleja cómo con en el paso del tiempo su valor aumenta y a este edificio se le aplican importantes impuestos.
En el año 1929, lo que ahora se conoce como Caja España, adquiere la Casa Botines por 750.000 pesetas, y desde ese momento, comienza a albergar, entre los habitantes de las viviendas, el germen de la Obra Social, sobre el negocio que había impulsado Juan Homs Botinas, de donde el edificio toma el nombre. En el año 1992, el último inquilino, un dentista, abandona el edificio, que pasa entero a propiedad de la entidad bancaria.

Una de las imágenes más antiguas, con el edificio aún en construcción.

El secreto de San Jorge
En ese momento se aplica una importante restauración en el edificio, conservando los elementos propios de la arquitectura de Gaudí, detalles que todavía se conservan en toda la construcción. Una obra que llegó a recibir un importante premio internacional, después de que se incorporaran nuevas vidrieras y los actuales ascensores, como los únicos elementos nuevos sobre la construcción original.
Durante esos trabajos, se actuó sobre la figura de San Jorge de la fachada. Al retirarla, la escultura se fragmentó y, en su interior, se halló los planos originales que había firmado Antonio Gaudí en 1891, a la espera de que alguien los encontrara, y que ahora se custodian en el archivo documental de Caja España. En esos planos se contempla, además, la superficie inicial del solar en el que se iba a levantar el edificio, aunque durante el proceso se implementaron nuevas mejoras que no se contemplaban en los documentos originales, tal y como ha explicado Merino.


La figura de San Jorge en la fachada escondía los planos originales que guardó Gaudí.

La influencia del entorno
En ese edificio se supo que vivieron dos nombres ilustres de la ciudad, como Simón Fernández y Mariano Andrés. El nombre de la viuda del último es el que figura en la mayoría de los documentos fiscales que se conservan sobre el edificio que, a diferencia de lo que se suele pensar, no cuenta con una planta rectangular, sino trapezoidal, algo que se percibe sobre todo en el interior, tal y como ha señalado por su parte Yolanda Rubio, la responsable del Archivo de Caja España.

Del mismo modo, Rubio destaca ese rechazo que el proyecto encontró en la sociedad leonesa. “Al principio, nadie creía que la obra iba a salir. León era una ciudad un poco provinciana, comparándola con Cataluña, y no se entendía muy bien. Nadie conocía a Gaudí, pero hoy por hoy es impensable decir que algo de él pudiera estar mal hecho”. Finalmente, el edificio se construyó, con cierta influencia del entorno.

Yolanda Rubio asegura que Gaudí se dejó influir para el diseño por la arquitectura del entorno y por la mismísima catedral, aunque no así en el interior, donde se conserva la esencia de la típica casa catalana, para dotar a la ciudad de uno de los edificios más emblemáticos que, además, ha logrado esa cualidad a pesar de haberse configurado inicialmente como un mero edificio de viviendas, con poco más de cien años de vida.


Botines, junto a otra de las joyas arquitectónicas de León, el Palacio de los Guzmanes.

Imagen de la ciudad desde uno de los ventanales del torreón de Botines.

El techo de uno de los torreones, tal cual fue construido por Gaudí.

La actual sala de juntas de Caja España fue la vivienda del portero del edificio.
 

jueves, 10 de octubre de 2013

Los pabellones y el jardín de la Finca Güell y una iglesia de Cuenca, en una lista de patrimonio en peligro

 

EL IMPARCIAL 

Los pabellones y el jardín de la Finca Güell y una iglesia de Cuenca, en una lista de patrimonio en peligro

World Monuments Fund ha hecho pública este martes la lista de patrimonio en peligro que elabora todos los años. Para 2014, esta institución advierte sobre el estado de 67 sitios de 41 países, entre los que se encuentra España, donde llama la atención sobre los pabellones y el jardín de la Finca Güell, perteneciente a la Universidad de Barcelona, y la iglesia parroquial San Pedro Apóstol, en Buenache de Alarcón, Cuenca.
Los pabellones y el jardín de la Finca Güell, perteneciente a la Universidad de Barcelona y ubicada en Pedralbes, según informa a este periódico el Ayuntamiento de Barcelona, y la iglesia parroquial San Pedro Apóstol, en Buenache de Alarcón, Cuenca, han sido incluidos en la lista de enclaves culturales en peligro elaborada por World Monuments Fund, organización privada norteamericana.
En 2011, la agencia Efe informó de que la torre campanario de la iglesia parroquial San Pedro Apóstol se había desplomado dejando aún más en estado de ruina este templo de origen románico, que fue reformado en el siglo XVII.





La lista de WMF para 2014 incluye 67 sitios de 41 países. De Argentina ha sido incluida la iglesia y monasterio de Santa Catalina de Siena, en Buenos Aires; de Bélgica el Collégiale Sainte-Croix de Liège; de Egipto, Bayt al-Razzaz, en El Cairo; de Francia, las iglesia de Notre-Dame de Loreto en París; de Alemania, el alumbrado urbano de Berlín; de Italia, el centro histórico de L’Aquila y Venecia; de México, los Retablos de Los Altos de Chiapas, San Cristóbal de las Casas y Teopisca; de Perú, la capilla de la Virgen Concebida de Kuchuhuasi, en Cuzco; de Reino Unido, Battersea Power Station, en Londres; y en Estados Unidos, George Nakashima House, en Bucks County, Pennsylvania, entre otros.
Este listado se publica desde hace quince años con la intención de “llamar la atención internacional respecto del patrimonio cultural que se encuentra en riesgo”, según explica la propia organización, que justifica la inclusión de estos elementos de valor histórico y natural por tratarse de sitios amenazados por “negligencia, vandalismo, conflictos o desastres”.
 

lunes, 7 de octubre de 2013

Las guardianas cautivas de la Pedrera

La Vanguardia
Ramon Suñe


Este interesante articulo refleja un importante descubrimiento, se trata de unas persianas metálicas que se encuentran delante de las puertas principales de la Pedrera, gracias al interés de Silvia Vilarroya podemos disfrutar de un nuevo detalle gaudiniano, esperamos poder verlo en funcionamiento para ver como fue el invento de Gaudí

Este texto traducido del frances y que es parte de esta nota tiene otra sorpresa muy interesante en la que yo no habia tomado conciencia,  gracias a nuestro amigo Pedro ahora soy conciente del detalle,  en 1913 los balcones de la Pedera estaban pintados de colores vivos segun este texto y su autor



Una de las primeras referencias bibliográficas de la Pedrera (casa Mila) es la que Georges Nicolas Desdevises du Desert hizo de ella en "Barcelona et les Grands Sanctuaires catalans" (Paris, H Laurens, 1913 )

Lo que mas llama la atencion es la descripción que el autor hace de la casa Mila: "Nadie como el señor Gaudí ha llevado tan lejos la singularidad dedicada al estilo, la determinación por lo inédito y lo altivo y sin réplica posible ", afirma Desdevises, "Su ultima creación en este género -escribe el francés - parece llegar al limite de lo monstruoso. Imaginen un acantilado esculpido por unos gigantes. En la misma piedra bruta, han cortado unos pilares, han abierto unos vacíos y unas galerías; ninguna linea recta, sino curvas suaves y flotantes, como si para estas fuerzas colosales el granito fuera arcilla, para recordar que estos Hercules saben, si hace falta sorprender tanto con su refinamiento como con su fuerza, unos balcones de hierro forjado, rebuscados como unas matas de algas, empujados, abollados, enredados, torcidos y retorcidos alegremente y teñidos de colores violentos
 Y el observador de la obra de Antoni Gaudi concluye preguntando al lector, " No es de vuestro agrado" "Quizás del suyo". 


Georges-Nicolas Desdevises du Dezért (Lessay, Baja Normandía, Francia  1854 - Chamalières, Auvernia, 1942), fue un historiador, novelista, poeta,e hispanista francés.




jueves, 3 de octubre de 2013

Otras formas de acabar la Sagrada Familia

 


Hay ganas de ver acabada la Sagrada Familia. Durante años parecía que los trabajos no avanzaban y que nunca podríamos contemplar el edificio que ideó Antoni Gaudí terminado. Pero la cosa ha cambiado, el ritmo de las obras es frenético y ya una hay fecha en el horizonte, la del año 2026, centenario de la muerte de Gaudí, en la que se da por hecho que ya no habrá grúas ni operarios de la construcción pululando por el edificio. A fecha de hoy ya está en pie el 65% del edificio, según sus responsables.
En internet son muchos los trabajos que se pueden ver en el que la Sagrada Familia se muestra en toda su magnitud. El último, es el creado por los responsables del edificio religioso y subido a la red el 25 de septiembre que ha recibido en pocos días más de dos millones de visitas y sigue creciendo.

La Sagrada Familia es ya uno de los mayores iconos de Barcelona, con millones de visitas al año. El pasado fin de semana, jornadas de puertas abiertas por la Mercè, 33.600 personas accedieron a su interior tras reservar una entrada gratis. En su gran nave, tamaño XXL, ya pueden celebrarse misas y ceremonias religiosas, pero en el exterior todavía queda mucho por hacer.
Un vídeo que ha realizado la propia Sagrada Familia permite ver cómo será el enorme edificio una vez que hayan terminado las obras, previsto para 2026, si continúan al ritmo de los últimos años. En apenas un minuto y medio es posible ver como el edificio sigue ganando altura con la construcción del cimborrio y las torres centrales, como la de Jesús de 172 metros de altura, rodeada de las cuatro de los Evangelistas, y la de la Virgen, que acabarán dando una nueva imagen al perfil de la ciudad.





El punto final lo pone la fachada principal, la de la Gloria, la más grande y monumental de las tres que tendrá la Sagrada Familia; una especie de gigantesco órgano, que se convertirá, cuando las obras ya estén acabadas, en la entrada principal del edificio.
En el vídeo no desaparece la manzana de viviendas que está previsto derribar en la calle Mallorca con el fin de poder realizar la explanada delante del edificio y que obligará al realojo de los vecinos afectados.